Archive for the ‘ Textos ’ Category

Lewis Carroll al otro lado del espejo. Brassaï

Han corrido ríos de tinta sobre la relación de Lewis Carroll con las niñas que fotografiaba y, más en concreto, con Alice Liddell, la niña en la que se inspiró para escribir Alicia en el País de las Maravillas. En este texto, el fotógrafo Brassaï habla de esta relación, pero sobre todo de la fotografía como medio para traspasar los límites.

Lewis Carroll al otro lado del espejo. Brassaï

Alicie Liddell por Lewis Carroll , primavera de 1860.

Al otro lado del Espejo

Brassai

Piensan algunos que a fotografía no era más que uno de los hobbies de Lewis Carroll. Estimo que era mucho más que esto e incluso que representó en su vida un papel primordial. Con ocasión de su primer contacto con la fotografía, la saludó como a una maravilla, “la nueva maravilla del mundo”. Fue uno de los primeros en tomársela en serio, en ver en ella un medio de expresión digno de interés. Por otra parte, su universo repleto de trampas, espejismos, cambios de talla, guardaba una gran afinidad con a fotografía. Universo que de golpe se introduce en su casa, en el espacio irreal de la cámara oscura donde los rayos luminosos recrean al prolongarse las fugitivas e impalpables apariencias de la realidad. Revelar las imágenes latentes, captarlas, materializarlas, fijarlas para siempre es un prodigio de la fotografía que maravilla a Lewis Carroll, y que sólo la fuerza de la costumbre puede convertir en banal. Entre estas placas mutantes, transformadoras de una realidad evanescente y sus formas que adquieren nuestra vida, el autor de Alicia debía sentirse en su terreno: la muerte y la resurrección más allá de lo real, la detención del tiempo, la infinita prolongación del tiempo, la presencia de lo ausente, la ausencia de lo presente, todas estas paradojas vivió una y mil veces al hacer sus fotos.

Otra tarea que la fotografía asume en Carroll: la de válvula de escape de su vida amorosa frustrada. Nosotros los fotógrafos -para parafrasear a Carroll- somos una ralea de granujas, de mirones de ladrones. Estamos en todas partes allí donde no se nos desea; traicionamos secretos que no nos han sido confiados; espiamos sin vergüenza lo que no nos atañe y nos apropiamos de lo que no nos pertenece. Y, a la larga, nos encontramos haciendo de encubridores de toda la riqueza de un mundo que hemos asaltado. La fotografía es la que permite a este pastor tentado por el diablo exorcizar sus pensamientos impíos que, como confiesa, le perseguían sobre todo por la noche. Gracias a ella, la captación de la imagen podía sustituir a la posesión. “Era necesario -escribe André Bay, uno de sus mejores traductores y conocedores- que hiciera intervenir esta lente -la fotografía- entre la inaccesible jovencita y su sed de poseerla. Y así la tomaba a través de su objetivo”.

Toda la vida amorosa de Lewis Carroll estuvo ligada a la fotografía, pasó por la fotografía. Para él la fotografía era el país de las maravillas, “el otro lado del espejo”.

Brassaï, Rambouillet, 13 de marzo de 1970.

Lewis Carroll a través del espejo,. Brassaï

Alice Liddell por Lewis Carroll, Verano de 1858.

Fuente: Luna Córnea 3

 

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Alfred Stieglitz. Cómo llegué a fotografiar nubes

Alfred Stieglitz fue uno de los fotógrafos que más luchó a principios del siglo XX para que la fotografía se considerase una forma más de expresión artística. El trabajo que representa mejor esta idea es probablemente Equivalents (Equivalencias), serie de diez fotografías de nubes. En este texto de 1923 publicado originalmente en The Amateur Photographer & Photography habla sobre cómo llegó a fotografiar las nubes.

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz Equivalent

El verano pasado, cuando varios colaboradores de la publicación “M.S.S”, fiel la fotografía y su significado estético, mandaron sus manuscritos, Waldo Frank -uno de las luces literarias más jóvenes, autor de Our América– escribió que creía que el poder secreto de mi fotografía se debía a mi capacidad para hipnotizar a mis modelos.

Me sorprendí cuando lo leí. Me preguntaba qué diría sobre mis escenas callejeras, los árboles, los interiores y otros temas, las fotografías que tanto había admirado, o si sintió que ésas también se debían a mis poderes de hipnotismo. En realidad, una declaración muy pobre viniendo de alguien que había demostrado un pensamiento profundo y justo, interesado en el conocimiento.

Sucedió, que la misma mañana en la que había leído este artículo, mi cuñado (abogado y músico) sin venir a cuento me dijo que no podía entender cómo alguien con una supuesta sensibilidad musical, podía haber dejado de tocar el piano por completo. Él toca el violín. El violín no ocupa lugar, el piano sí. El piano necesita revisiones de un profesional. Simplemente no podía permitírmelo, incluso cuando era supuestamente rico. No era simplemente una cuestión de dinero.

Alfred Stieglitz

Alfred Stieglitz Equivalent

Hace 35 años o más, pasé unos días en Murre (Suiza) y estaba experimentando con placas. Me interesaban las nubes y su relación con el resto del mundo, las nubes por sí mismas, y las que eran difíciles de fotografiar, casi imposible. Desde entonces, las nubes han estado en mi mente, a veces de una forma muy poderosa y siempre supe que continuaría ese experimento hecho hace 35 años. Siempre observaba las nubes. Las estudiaba. Tuve oportunidades extraordinarias aquí mismo en esa ladera. Lo que dijo Frank me molestó y también lo que dijo mi cuñado. Estaba en pleno misticismo de mi verano fotográfico, intentando sumar a todo lo que sabía, al trabajo que había hecho. Siempre evolucionando -profundizando cada vez más en la vida- en la fotografía.

Mi madre estaba muriendo. Nuestra finca se hacía pedazos. Al viejo caballo de 37 años lo había mantenido vivo el cochero de 70. Me llenaba el sentimiento del ahora: todo a mi alrededor se desmoronaba, despacio pero infalible: los castaños estaban muriendo, todos los castaños del país llevaban años muriendo, los pinos también estaban sentenciados, enfermos. Y yo, pobre pero trabajando. El mundo era un absoluto desastre, el ser humano se había convertido en un bicho raro, no tan digno como nuestro gigante castaño de la colina.

Alfred Stieglitz Equivalents

Alfred Stieglitz. Equivalents

Así que decidí lo que les contestaría al señor Frank y a mi cuñado. Por fin haría algo que tenía en mente hace años. Haría una serie de fotografías de nubes. Se lo conté a la señora O’Keeffe. Quería fotografiar nubes para ver lo que había aprendido de fotografía en 40 años. A través de las nubes expresar mi filosofía de vida, demostrar que mis fotografías no pueden reducirse al contenido y sus temas -ni árboles, caras, interiores peculiares, ni privilegios especiales- las nubes estaban ahí para todo el mundo, sin pagar impuestos aún, gratis.

Así que empecé a trabajar con las nubes y era muy emocionante todos los días durante semanas. Cada vez que revelaba estaba muy nervioso, siempre creía que casi había conseguido lo que buscaba, pero había fallado. Le dije a la señora O’Keeffe que quería series de fotografías que cuando las viera Ernest Bloch (el gran compositor) pudiera exclamar: “¡Música! ¡Música! ¡Hombre, porque esto es música! ¿Cómo lo has conseguido?” Y señalaría los violines, las flautas y los oboes, y los instrumentos de viento, lleno de entusiasmo y diría que tendría que escribir una sinfonía llamada “Nubes”. No como la de Debussy sino mejor, mucho mejor.

Y cuando finalmente tuve mi serie de fotos reveladas y Bloch las vió, lo que dije que quería que ocurriera, ocurrió palabra por palabra.

Fotografías directas, todas en papel gaslight, excepto una en platinotipo. Con el poder de los fotógrafos de todos los tiempos, y satisfecho de haber aprendido algo durante estos cuarenta años. Este año hará cuarenta años que empecé en Berlín con Vogel.

Ahora si las series de nubes se deben a mis poderes de hipnotismo me declaro “Culpable”. Sólo algunos “fotógrafos pictorialistas” cuando venían a una exposición parecían totalmente ciegos ante las fotos de nubes. Mis fotografías parecen fotografías y a sus ojos no pueden ser arte. Como si tuvieran alguna idea sobre arte o fotografía -o la más mínima idea sobre la vida. Mi objetivo es hacer fotografías que cada vez se parezcan más a fotografías que, a no ser que alguien tenga ojos y vea, pasen desapercibidas y que una vez que alguien las haya visto, no las olvide jamás. No sé si queda claro.

Alfred Stieglitz Equivalents

Alfred Stieglitz Equivalents

Podéis leer el texto original en inglés aquí.

Tina Modotti. Me considero fotógrafa y nada más

A partir de mañana día 28, se podrá ver la exposición de Tina Modotti dentro del recorrido oficial de PhotoEspaña 2015. En este texto de 1929, habla de su visión sobre la fotografía y de cómo ésta debe servir como documento histórico.

Tina Modotti, México

Tina Modotti. Campesinos mexicanos leyendo el periódico, 1928.

Sobre la fotografía

Tina Modotti

Siempre que se emplean las palabras “arte” o “artístico” en relación a mi trabajo fotográfico recibo una impresión desagradable, debida seguramente al mal uso y abuso que se hace de ellas.

Me considero una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones, mientras que la mayoría de los fotógrafos aún buscan los “efectos artísticos” o la imitación de otros medios de expresión gráfica, lo cual resulta un producto híbrido y no logra impartir a la obra que producen el rasgo más valioso que debería tener: LA CALIDAD FOTOGRÁFICA.

Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si la fotografía puede o no ser una obra de arte compartida con las demás creaciones plásticas. Naturalmente las opiniones varían entre unos que sí aceptan la fotografía como un medio de expresión igual a cualquier otro; y los otros, los miopes, que siguen mirando a este siglo veinte con ojos del siglo dieciocho y que, por lo tanto, son incapaces de aceptar las manifestaciones de nuestra civilización mecánica. Pero para nosotros, los que empleamos la cámara como una herramienta, o como el pintor emplea su pincel, no nos importan las opiniones adversas, tenemos la aprobación de las personas que reconocen el mérito de la fotografía en sus múltiples funciones y la aceptan como el medio más elocuente y directo de fijar o registrar la época presente.

Tampoco importa saber si la fotografía es o no arte; lo que sí importa es distinguir entre buena y mala fotografía. Y por buena se debe entender aquella que acepta todas las limitaciones inherentes a la técnica fotográfica y aprovecha todas las posibilidades y características que el medio ofrece; mientras que por mala fotografía se debe entender aquella que está hecha, se podría decir, con una especie de complejo de inferioridad, no apreciando lo que la fotografía tiene de suyo, de propio, y, en cambio, recurriendo a toda clase de imitaciones, dando estas obras la impresión de que el que las hace tiene casi vergüenza de hacer fotografías y trata de esconder todo lo que hay de fotográfico en su obra, sobreponiendo trucos y falsificaciones que sólo pueden agradar a los que tienen un gusto pervertido.

La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en todas sus manifestaciones; de allí su valor documental, y si a esto se añade sensibilidad y comprensión de asunto, y sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico, creo que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la producción social, a la cual todos debemos contribuir.

Introducción a la exposición de 1929 en la biblioteca Nacional de México.

Tina Modotti. Sobre la fotografía

Tina Modotti, manos sobre una pala, 1927.

Salvador Dalí. La fotografía, pura creación del espíritu

El 11 de mayo de 1904 nacía en Figueras el polifacético Salvador Dalí, también un apasionado de la técnica fotográfica, como dejó reflejado en este texto publicado en la revista L’amic de les arts, en 1927.

Philippe Halsman Dalí

Dalí atómico. Philippe Halsman, 1948.

Clara objetividad del pequeño aparto fotográfico. Cristal objetivo. Vidrio de auténtica poesía.

La mano deja de intervenir. Sutiles armonías físico-químicas. Placa sensible a las más tiernas precisiones.

El mecanismo acabado y exacto evidencia, por su estructura económica, la alegría de su poético funcionamiento.

Un ligero desprendimiento, una imperceptible decantación, una sabia translación en el sentido del espacio, para que —bajo la presión de la tibia punta de los dedos y del resorte niquelado— salga de la pura objetividad cristalina de la lente el pájaro espiritual de los treinta y seis grises y de las cuarenta nuevas formas de inspiración.

Cuando las manos dejan de intervenir, el espíritu empieza a conocer la ausencia de las turbias floraciones digitales; la inspiración se desvincula del proceso técnico, que es confiado sólo al cálculo inconsciente de la máquina.

La nueva forma de creación espiritual que es la fotografía pone todas las fases de la producción del hecho poético en su justo plano.

Confiemos en las nuevas formas de fantasía, nacidas de las sencillas transposiciones objetivas. Solo aquello que somos capaces de soñar carece de originalidad. El milagro se produce con la misma necesaria exactitud de las operaciones bancarias y comerciales. El espiritismo es aún otra cosa…

Retrato de Juan Gris por Man Ray

Juan Gris, Man Ray, 1922.

Contentémonos con el inmediato milagro de abrir los ojos y ser diestros en el aprendizaje del bien mirar. Cerrar los ojos es una manera antipoética de percibir resonancias. Henri Rousseau supo mirar mejor que los impresionistas. Recordemos que éstos miraron con los ojos casi cerrados, y sólo captaron la música de la objetividad, que fue lo único que pudo filtrarse a través de sus párpados entrecerrados.

Vermeer de Delft fue bien diferente. Sus ojos son el caso de máxima probidad en la historia del mirar. Aunque con todas las tentaciones de la luz. Van der Meer, nuevo san Antonio, conserva intacto el objeto con una inspiración bien fotográfica, producto de su humilde y apasionado sentido del tacto.

Saber mirar es todo un nuevo sistema de agrimensura espiritual. Saber mirar es una forma de inventar. Y ninguna invención ha sido tan pura como aquella que ha creado la clara mirada anestésica del ojo límpido, ausente de pestañas, del Zeiss: destilado y atento, inasequible a la floración rosada de la conjuntivitis.

El aparato fotográfico tiene posibilidades prácticas inmediatas, en nuevos temas donde la pintura tiene que mantenerse en la sola experiencia y comprensión. La fotografía resbala con una continua fantasía sobre los nuevos hechos que en el plano pictórico tiene sólo posibilidades de signo.

El cristal fotográfico puede acariciar las frías morbicedes de los blancos lavabos; seguir las lentitudes soñolientas de los acuarios; analizar las más sutiles articulaciones de los aparatos eléctricos con toda la irreal exactitud de la magia. En pintura, por el contrario, si se quiere pintar una medusa, es absolutamente necesario representar una guitarra o un arlequín tocando el clarinete.

¡Nuevas posibilidades orgánicas de la fotografía!

Recordemos la foto de Man Ray; el retrato del malogrado Juan Gris ritmado con un banjo, y pensemos en esta nueva manera orgánica, puro resultado del límpido proceso mecánico, imposible de hallar por caminos que no sean los de la clarísima creación fotográfica.

¡Fantasía fotográfica, más ágil y rápida en hallazgos que los turbios procesos subconscientes!

Un sencillo cambio de escala provoca insólitos parecidos, y existentes —aunque insoñadas— analogías.

Un claro retrato de una orquídea se une líricamente con el interior fotografiado de la boca de un tigre, donde el sol juega a las mil sombras con la arquitectura fisiológica de la laringe.

¡Fotografía, captadora de la poesía más sutil e incontrolable!

En un grande y límpido ojo de vaca, se deforma en el sentido esférico un blanquísimo y miniado paisaje postmaquinista, preciso hasta la concreción de un celaje donde navegan diminutas y luminosas nubecillas.

¡Objetos nuevos, fotografiados entre la ágil tipografía de los anuncios comerciales!

Todos los aparatos, recientemente fabricados, frescos como una rosa, ofrecen sus inéditas temperaturas metálicas al aire etéreo y primaveral de la fotografía.

¡Fotografía, pura creación del espíritu!

Salvador Dalí, L’amic de les arts, 1927.

Sebastiao Salgado. Frente a la muerte

A Sebastiao Salgado se le ha acusado varias ocasiones de estetizar el sufrimiento.  En el libro De mi tierra a la Tierra, habla sobre este tema y sobre cómo se enfrenta a las situaciones en las que tiene que fotografiar el sufrimiento ajeno.

Sebastiao Salgado, Mali 1985

Región del lago ago Faguibine. Sebastiao Salgado, Mali, 1985.

Como ya he mencionado, he visto tantos sufrimientos, tantos odios y violencias a lo largo de mis reportajes para Éxodos, que acabé tocado. Pero no lamento haberlos realizado. “Cuando uno está frente a la atrocidad, ¿qué es una buena foto?” -me preguntan a veces. En mi respuesta hay pocas palabras: la fotografía es mi lenguaje. El fotógrafo está ahí para cerrar el pico, sean cuales sean las circunstancias, está ahí para ver y fotografiar. A través de la fotografía trabajo, me expreso. A través de ella vivo.

Amo Ruanda, he querido fotografiar a sus trabajadores y sus plantaciones, así como la belleza de sus parques y las atrocidades que se han perpetrado allí, precisamente porque amo este país. En ese periodo de horror, lo fotografié con todo mi corazón. Pensaba que todo el mundo debía saberlo. Nadie tiene derecho a protegerse de las tragedias de su tiempo porque somos todos responsables, en cierto modo, de lo que ocurre en la sociedad que hemos elegido vivir.

Esta sociedad de consumo en la que participamos todos; debemos todos admitir que explota y empobrece a un enorme número de habitantes del planeta. (…) Es nuestro mundo, debemos asumirlo. No son las fotografías las que crean las catástrofes. Las fotos no son más que los síntomas de la disfunción de este mundo en el que participamos todos. Los fotógrafos están ahí para ser su espejo, igual que los periodistas. ¡Y que nadie me hable de voyeurismo! Los mirones son los políticos que permitieron esas catástrofes y los militares que facilitaron la represión en Ruanda. Son ellos los responsables, así como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, con todos sus incumplimientos, no impidió que cometieran millones de asesinatos.

Siempre he intentado mostrar a las personas en su dignidad. Casi siempre son víctimas de la crueldad de los acontecimientos. Son fotografiados cuando han perdido su casa, cuando han presenciado el asesinato de sus allegados, en ocasiones, el de sus propios hijos. La inmensa mayoría es inocente y no ha merecido ninguna de las desgracias que les ha caído encima. Mis fotografías: las he hecho porque pensé que todo el mundo debía saber. Es mi punto de vista, pero no obligo a nadie a mirarlas. Mi objetivo no es dar lecciones, ni crear buena conciencia provocando tal o cual sentimiento de compasión. Tomé estas imágenes porque tenía la obligación moral, ética, de hacerlo. En tales momento de tormenta, qué es la moral, qué es la ética -me preguntarán. Es en el instante en el que me encuentro frente a alguien que está muriendo cuando decido si pulso el disparador o no.

Sebastiao Salgado, De mi tierra a la Tierra.

Sebastiao Salgado, Sudán, 1985

Refugiado de Eritrea sosteniendo a su hijo moribundo, llega al campo Wad Sherifai. Sebastiao Salgado,  Sudán, 1985.

Delaney Allen. El brillo de la imagen

Delaney Allen. Painting A Portrait

Delaney Allen. Painting A Portrait

En este momento, vivimos en un mundo de fama. Por cada me gusta, cada nuevo seguidor, ganamos aprobación del mundo que hemos creado online. Parece que vivimos para impresionar a otros, no para nosotros mismos. ¿Cada cuánto vemos actualizaciones que nos guían a través de una vida aparentemente perfecta? Demasiadas. Parece, en la fotografía de hoy, que todo el mundo es un viajero que está en lugares extraños y exóticos día tras día. Signos de la paz, saludos, bosques, playas, montañas, atardeceres, sonrisa tras sonrisa, un selfie perfecto tras otro, etc. Paredes blancas, flores, imágenes abstractas, estampados florales, etc. ¿Son éstas las verdaderas vidas que tiene la gente, o es la versión abrillantada de la que les gustaría tener?

Delaney Allen. Painting A Portrait

Delaney Allen. Painting A Portrait

Desde hace mucho tiempo me he mantenido fiel a mis convicciones a través de la fotografía. Esas convicciones se formaron con las ideas de un cineasta amateur – queriendo un control total sobre lo que, con el tiempo, acabaría llamando arte. También intento un acercamiento transparente hacia este medio. No puedo decir que mi vida sea perfecta y no me gustaría mostrarla de esa forma. Realmente no me gusta mentir. La fotografía ya cuestiona la verdad y no quiero complicarme más o mis creencias al no mantener una cierta sensación de realidad. Dudas, soledad, confusión, relaciones fallidas, etc. Esto no es una versión abrillantada de mí, es simplemente lo que es, bueno y malo.

Delaney Allen. In Visibility

Delaney Allen. In Visibility

¿Nadie pierde un amor? ¿La gente no se estresa? ¿Nadie tiene que luchar contra la tristeza? ¿O sólo soy yo? No tengo miedo de sacar estos sentimientos ahí fuera. Pero lo hago para mí mismo. Mi presencia online, mi trabajo, no lo presento para impresionar a nadie, nunca he sentido la necesidad de aprobación. Está ahí para mí, un testamento de quién soy como persona, sirviendo casi como una forma de auto terapia. Pero, dicho sea de paso, me gustaría encontrar algún día otras personas que también expongan sus verdades online. Me gustaría ver gente que no se mienta a sí misma. Estoy esperando a que desaparezca el brillo de la imagen.

Delaney Allen. Between Here And There

Delaney Allen. Between Here And There

Traducción del texto publicado en su tumblr.

Web de Delaney Allen.

Manuel Álvarez Bravo por Octavio Paz

Manuel Álvarez bravo

Montaña negra nube blanca

Cara al tiempo por Octavio Paz

A Manuel Álvarez Bravo

Fotos, tiempo suspendido de un hilo verbal:

Montaña negra/nube blanca, Muchacha viendo pájaros.
Los títulos de Manuel no son cabos sueltos son flechas verbales, señales encendidas.
El ojo piensa, el pensamiento ve, la mirada toca, las palabras arden:
Dos pares de piernas, Escala de escalas, Un gorrión, ¡claro!, Casa de lava.
Instantánea y lenta mente: lente de revelaciones.
Muchacha viendo pájaros

Muchacha viendo pájaros

Del ojo a la imagen al lenguaje (ida y vuelta) Manuel fotografía (nombra) esa hendedura imperceptible entre la imagen y su nombre, la sensación y la percepción: el tiempo.La flecha del ojo justo en el blanco del instante.

Cuatro blancos, Cuatro variaciones sobre un trapo blanco.
Lo idéntico y lo diferente, cuatro caras del mismo instante.
Las cuatro direcciones del espacio: el ojo es el centro.
El punto de vista es el punto de convergencia.
La cara de la realidad, la cara de todos los días, nunca es la misma cara.
Eclipse de sangre: La cara del obrero asesinado, planeta caido en el asfalto.

Bajo las sábanas de su risa esconden la cara Las lavanderas sobrentendidas, grandes nubes colgadas de las azoteas.
¡Quieto, un momento!

Dos pares de piernas

Dos pares de piernas

El retrato de lo eterno en un cuarto oscuro un racimo de chispas sobre un torrente negro
(el peine de plata electriza un pelo negro y lacio).
El tiempo no cesa de fluir, el tiempo no cesa de inventar, no cesa el tiempo de borrar sus invenciones, no cesa el manar de las apariciones.

Las bocas del rio dicen nubes, las bocas humanas dicen rios.  La realidad tiene siempre otra cara, la cara de todos los días, la que nunca vemos, la otra cara del tiempo.

Manuel: préstame tu caballito de palo para ir al otro lado de este lado.  La realidad es más real en blanco y negro.

Libro Vuelto, Seix Barral, México, 1976.

Manuel Álvarez Bravo

Gorrión

Una vez más os recomendamos la retrospectiva de Manuel Álvarez Bravo que hay en la sala de Azca  de la Fundación Mapfre.  Una gran oportunidad para conocer el trabajo de este autor. Es hasta el 19 de Mayo. Para los que no podáis pasaros por allí siempre queda la opción de visitarla virtualmente aquí.

Página web de Manuel Álvarez Bravo

 

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