Posts Tagged ‘ Patti Smith ’

Patti Smith. La luz que nos rodea

Patti Smith Scripture,_Glasgow_Cathedral

Escrituras, Catedral de Glasgow, 2007.

Empecé a hacer muchas fotos después de que muriera mi marido porque simplemente era incapaz de trabajar. No podía escribir. Estaba cansada. Pero un día, cogí una vieja cámara polaroid e hice una foto de las zapatillas de Nureyev que tengo, miré la foto y vi que era buena. Me hizo feliz y me hizo sentir que había conseguido algo ese día. Y su inmediatez fue reconfortante. Ahora mi cámara es mi amiga y la llevo a todas partes.

Mausoleo de Walt Witman, Camden, Nueva Jersey, 2007.

Mausoleo de Walt Witman, Camden, Nueva Jersey, 2007.

No pienso tanto en la pena como en la conmemoración. La pena empieza a volverse indulgente y no le sirve a nadie, es dolorosa. Pero si lo transformas en conmemoración, estás magnificando a la persona que has perdido y también dando algo de ella a otra gente, con lo que ellos también pueden experimentar algo de esa persona. Es por eso por lo que viajo con mi cámara, a menudo haré fotos de la cama de Keats, la tumba de Shelley o el escritorio de Victor Hugo. Tienen algo de ellos. Si hago una foto de la tumba de Brancusi, sé que hay algo de él, de sus restos mortales bajo mis pies y hay algo bonito en eso.

Pinceles del estudio de Duncan Grant

Pinceles del estudio de Duncan Grant, 2008.

No es idolatrar a un héroe. No es que tenga baja autoestima. Me siento magnificada por esa gente. Tuve una conversación con Allen Ginsberg sobre esto en concreto. Él era como yo, a su manera. Sentía que paseaba con Blake y Whitman. Ellos eran su gente.

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Zapatillas de Robert, 2002.

Hace unos años fui a la casa de Charles Dickens y tenían una bonita taza de porcelana. Se acercaba el cumpleaños de mi padre, quizás su septuagésimo cumpleaños, así que la compré para él. Le encantó. La adoraba porque él era inglés y la taza era de Inglaterra y de porcelana fina. Nadie más podía tocarla, ni utilizarla, él mismo la lavaba. Cuando murió, le pregunté a mi madre si podía quedármela. Me la mandó pero no la embaló bien y se descascaró. Tenía una pequeña grieta, lo que creo que lo hubiese vuelto loco pero lo bonito de eso es que como estaba rota, no se puede usar  y pensé ‘bueno, quizás es el destino’. Quería hacer una foto bonita de la taza pero con mi cámara no podía hacer una buena foto de detalle así que realmente trabajé esta foto para intentar conseguir una buena toma. Me costó muchos más disparos de lo habitual. Pero finalmente conseguí una buena composición que parece tener ambas, la humildad y dignidad de mi padre.

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La taza de mi padre, 2004.

Una de mis grandes aspiraciones cuando empecé a hacer fotografías o a enseñarlas públicamente fue que la gente quizás quisiera una para ponerla en su escritorio. Es mi meta. Podría soñar con ganar el Nobel de Literatura -créeme, he soñado con todo. Nunca he salido en ninguna película pero he soñado con recibir un premio de la academia. Me encantan esas cosas. Pero para mis fotografías, mi sueño simplemente es que puedan tener un lugar de honor sobre el escritorio de alguien. Cuando alguien esté leyendo, escribiendo una carta o reflexionando, pueda mirar hacia arriba y encontrar un momento de serenidad centrándose en una de estas pequeñas fotografías.

Patti smith

Cubiertos de Arthur Rimbaud, Musée Rimbaud, Charleville, 2005.

Como alguien que ha estado delante de la cámara de muchos artistas y amigos, sólo puedo aconsejar a los fotógrafos que amen el modelo que fotografían y, si no es posible, que amen la luz que lo rodea.

Cama de Virginia Woolf, 2003.

Cama de Virginia Woolf, 2003.

Fuentes:

Requiem lass, Tmagazine.

Patti Smith, the extended interview, BBC

Photographer’s muse, Light Box

Patti Smith at the art gallery of Ontorio, Digital journal

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La segunda entrada más visitada de este año ha sido el especial del año pasado Annie Leibovitz sobre los Rolling Stones. Así que este año dedicamos nuestro especial a Patti Smith.

patti

En 1979, el último álbum de Patti Smith, Easter,  y el single Because the Night estaban en el Top 20. Fue el primer gran éxito comercial de Patti e iba a ser portada de Rolling Stone. Había estado con ella y su banda en la carretera durante un tiempo, fotografiándolos en el escenario y haciendo un reportaje del backstage. Cuando llegamos a Nueva Orleans, decidimos hacer la sesión para la portada allí. Un asistente (justo empezaba a tenerlos), vino desde California  y le dije que quería fotografiar a Patti frente a una enorme pared en llamas. Supongo que estaba pensando en el verso ‘Desire is hunger is the fire I breathe’ [Deseo es hambre es el fuego que respiro] de Because of the Night.

El asistente me dijo que sabía cómo hacerlo. Alquilamos un almacén, colgó una red empapada en queroseno, Patti se puso delante y el asistente le prendió fuego. Duró alrededor de cinco segundos. La red se quemó y cayó al suelo. Era verano y hacía ya unos 43ºC grados dentro del almacén, pero decidimos que la única manera de mantener el fuego suficiente tiempo, era quemando los propios barriles de queroseno. En aquellos tiempos se podían hacer cosas así. No pensábamos en pedir  permisos a los bomberos ni nada de eso. El almacén no se quemó de milagro pero la espalda de Patti se quedó un poco marcada.

patti smithPatti está sudando y la camisa se le pega a la piel por el calor tan intenso. Viste su propia ropa y no hay nadie de estilismo, maquillaje o peluquería. Patti dice que la primera vez que vio la portada en los quiscos, pensó ‘¿Es así como soy?’ Dice que llegó a entender que la persona que vi al hacer la fotografía era alguien de quien ella no era consciente en aquel entonces. Que ella se convirtió en la persona de la fotografía.

En 1996, Patti volvió a Nueva York después de años viviendo tranquilamente en las afueras de Detroit. Su marido había muerto tras una larga enfermedad y su querido hermano murió de repente unas semanas después. Estaba desolada, con dos niños pequeños a los que cuidar. Un día caminaba por la calle sin rumbo, deprimida, y, cuando se dio cuenta de que estaba al lado de mi estudio, me llamó para ver si se podía pasarse. Surgió hacerle una foto de manera natural. Llevaba la chaqueta de cuero de su marido y parecía abrumadoramente vulnerable- tan franca, tan abierta. Patti piensa que la foto muestra una fuerza interior que la cámara vio en 1978 pero que llegó a descubrir con el tiempo y después de una amarga experiencia. Se usó para Gone Again, el álbum que fue punto de partida de su nueva vida y carrera.

Ambas fotografías son en gran parte la misma. Patti era la misma persona. Ha sido fotografiada en muchas ocasiones, siendo su amigo intimo Robert Mapplethorpe, el autor de las más conocidas. Es halagador pensar que Patti crea que mis fotos muestren algo que nadie más veía. Siempre me deja perpleja cuando la gente dice que una fotografía ha capturado a alguien. La fotografía es sólo una diminuta parte de la vida de una persona. Un trozo de ellos en un momento. Parece pretencioso pensar que puedes obtener algo más que eso.

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Patti Smith - Leibovitz-740049

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En 1979, el último álbum de Patti Smith, Easter,  y el single Because the Night estaban en el Top 20. Fue el primer gran éxito comercial de Patti e iba a ser portada de Rolling Stone. Había estado con ella y su banda en la carretera durante un tiempo, fotografiándolos en el escenario y haciendo un reportaje del backstage. Cuando llegamos a Nueva Orleans, decidimos hacer la sesión para la portada allí. Un asistente (justo empezaba a tenerlos), vino desde California  y le dije que quería fotografiar a Patti frente a una enorme pared en llamas. Supongo que estaba pensando en el verso ‘Desire is hunger is the fire I breathe’ [Deseo es hambre es el fuego que respiro] de Because of the Night.

El asistente me dijo que sabía cómo hacerlo. Alquilamos un almacén, colgó una red empapada en queroseno, Patti se puso delante y el asistente le prendió fuego. Duró alrededor de cinco segundos. La red se quemó y cayó al suelo. Era verano y hacía ya unos 43ºC grados dentro del almacén, pero decidimos que la única manera de mantener el fuego suficiente tiempo, era quemando los propios barriles de queroseno. En aquellos tiempos se podían hacer cosas así. No pensábamos en pedir  permisos a los bomberos ni nada de eso. El almacén no se quemó de milagro pero la espalda de Patti se quedó un poco marcada.

patti smithPatti está sudando y la camisa se le pega a la piel por el calor tan intenso. Viste su propia ropa y no hay nadie de estilismo, maquillaje o peluquería. Patti dice que la primera vez que vio la portada en los quiscos, pensó ‘¿Es así como soy?’ Dice que llegó a entender que la persona que vi al hacer la fotografía era alguien de quien ella no era consciente en aquel entonces. Que ella se convirtió en la persona de la fotografía.

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Ambas fotografías son en gran parte la misma. Patti era la misma persona. Ha sido fotografiada en muchas ocasiones, siendo su amigo intimo Robert Mapplethorpe, el autor de las más conocidas. Es halagador pensar que Patti crea que mis fotos muestren algo que nadie más veía. Siempre me deja perpleja cuando la gente dice que una fotografía ha capturado a alguien. La fotografía es sólo una diminuta parte de la vida de una persona. Un trozo de ellos en un momento. Parece pretencioso pensar que puedes obtener algo más que eso.

At Work, Annie Leibovitz.

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Patti Smith vs Alfred Stieglitz

John [McKendry] reservó las imágenes más sobrecogedoras para el final. Una a una, nos enseñó las fotografías prohibidas para el público, entre ellas los exquisitos desnudos de Georgia O’Keeffe realizados por Stieglitz. Tomados en el momento culminante de su relación, su intimidad ponía de manifiesto la inteligencia de ambos y la belleza masculina de O’Keeffe. Mientras Robert [Mapplethorpe] se concentraba en los aspectos técnicos, yo me fijaba en cómo Georgia O’Keeffe se relacionaba con Stieglitz, sin artificios. A Robert le interesaba cómo hacer la fotografía y a mí cómo ser la fotografía.

Just kids, Patti Smith.

“Éramos unos niños” de Patti Smith.

Como ya sabréis, el miércoles pasado Patti Smith, ganó el Premio Nacional de Literatura de EEUU por la memoria en la que narra su relación con Robert Mapplethorpe. Aquí os dejo un fragmento y las primeras páginas en pdf… La verdad es que te deja con ganas de más.

Solíamos reírnos de cuando éramos pequeños. Decíamos que yo había sido una niña mala que intentaba ser buena y él un niño bueno que intentaba ser malo. A lo largo de los años, aquellos papeles se fueron invirtiendo hasta que terminamos aceptando nuestra doble naturaleza. Albergábamos principios opuestos, luz y oscuridad.

Yo era una niña soñadora y sonámbula. Irritaba a mis profesores con mi precoz capacidad lectora unida a una incapacidad para aplicarla a nada que ellos consideraran práctico. Todos acababan diciendo que fantaseaba demasiado, que siempre tenía la cabeza en otro sitio. No sé dónde estaría ese sitio, pero yo a menudo terminaba en el rincón, sentada en una banqueta a la vista de todos con un sombrero cónico de papel.

Más adelante, hice a Robert dibujos grandes y muy detallados de aquellos cómicos momentos de humillación. Él disfrutaba con ellos y parecía valorar todas las cualidades que repugnaban a otros o los alejaban de mí. A través de aquel diálogo visual, mis recuerdos de infancia se hicieron suyos.

Éramos unos niños, Patti Smith.

Primeras páginas en pdf.

Patti Smith Art in Heaven

Patti Smith expone en el Festival Internacional de la Porta Ferrada de Sant Feliu de Guixols (Gerona) una colección de sus fotografías y dibujos. En El País han publicado un artículo escrito por Rebeca Carranco que la ha acompañado (muy velozmente) a través de la exposición:

Lleva un gorro negro sobre el pelo, que, enredado y medio trenzado, le cae sobre la cara. Viste camiseta blanca, vaqueros por dentro de botas marrones y americana negra. Del cuello le cuelga una cruz; de la solapa, una chapita con la cara de su chileno preferido, Roberto Bolaño; de las manos, una Polaroid.

De esa guisa aparece Patti Smith (Chicago, 1946) un viernes de finales de julio frente al monasterio de Sant Feliu de Guíxols (Girona). La artista americana, entronizada como la madrina del punk, ha aceptado recorrer junto con EL PAÍS su exposición Art in Heaven, de 50 fotografías y 10 dibujos, que inaugura hoy a las 20.30 en el museo del recinto con la baronesa Thyssen y que podrá verse hasta el 26 de septiembre.

Pero rápido. Seis horas después cierra su gira por España en el escenario del Festival Internacional de la Porta Ferrada del municipio. La propuesta es empezar por su foto o dibujo preferido. Se opone: “Es como cuando alguien te dice: ‘De todos los hijos, ¿cuál te gusta más?”. Al final la cosa queda en un paseo por la exposición, que recoge imágenes y dibujos desde 1967 hasta hoy.

Smith empieza por su autorretrato: “Fíjate, hay pisadas en el dibujo”. Lo pintó poco después de mudarse a Nueva York, con 20 años. “Entraron unos ladrones al piso. No encontraron nada y pisaron los dibujos que estaban por el suelo”. Mientras explica la peripecia, un fotógrafo la fusila, un cámara la graba y dos periodistas le repreguntan.

Ella no tiene ni una salida de tono. Recorre la sala y se detiene en la máquina de escribir de Herman Hesse, en la tumba de Modigliani, en una estatua de Dante, en un dibujo de las torres gemelas… Al lado está la instantánea de unas zapatillas con las iniciales R. M. grabadas. Pertenecieron a su amigo y amante, el fotógrafo Robert Mapplethorpe. Las llevó antes de morir. Smith lanzó en junio en España el libro Éramos niños (Lumen), una biografía de la vida en común de ambos.

“Mis fotografías son meditación, lo que yo encuentro bello. Me gusta imaginármelas sobre un escritorio”, resume, y se aparta el flequillo de los ojos. El tiempo se acaba. Pero antes fotografía la pared para enseñar cómo funciona la Polaroid. Hay tentaciones de pedirle la instantánea. Total, es una pared. Un miembro del equipo advierte de que es una pared fotografiada por Smith.

Smith abandona mañana España. Antes pasará por Blanes, donde vivió y murió Bolaño. “Quiero estar ahí. Tomar un café. Pensar”, dice, ya camino de la calle. Antes de subir al coche, desenfunda de nuevo la cámara y apunta al monasterio. Quizá en el futuro un pedazo del municipio gerundense forme parte de su siguiente exposición, allende fronteras.

‘Robert Mapplethorpe. El fotógrafo del escándalo’ por Jack Fritscher.

“Éste es el recuerdo, no una biografía del fotógrafo Robert Mapplethorpe. Es una historia detectivesca contada en un confesionario. Durante casi treinta años he venido guardando notas, cartas, fotografías, recensiones y anotaciones de diario sobre este artista, el más obtinado de todos. Antes de conocernos Robert y yo vivíamos vidas paralelas. Yo le ayudé a crearse a sí mismo. Yo empecé a escribir sobre Robert en 1977, antes de que el Imperio de la Kultura supiese siquiera pronunciar correctamente Mapplethorpe“.

Con esta prepotencia empieza Jack Fisher el libro, así ya os podeis imaginar los aires de grandeza que desparrama en las 371 páginas que lo componen.

Está compuesto de una serie de artículos publicados en distintos medios. Hay algunas entrevistas con personas que lo conocieron y trabajaron con él. Además, no debemos de olvidar que Fritscher fue uno de sus amantes, amigos y confidentes por lo que podemos tener cierta confianza en que el dibujo que se nos hace del fotógrafo es bastante acertado.

Aquí os dejo aquí algunas citas que merecen la pena.

“Desperté y allí estaba Patti -decía Robert-. Nuestras almas se reconocieron al instante. Nuestros cuerpos eran gemelos. La conocía sin habernos encontrado antes”.

Fue en el año 1966, cuando Mapplethorpe era un auténtico desconocido y Patti Smith empezaba a ser conocida en la cultura underground. Desde entonces, se convertirían en uña y carne. Patti fue su musa y compañera hasta que declaró públicamente su homosexualidad.

“Allá por los años sesenta los coleccionistas neoyorkinos eran terriblemente arrogantes, terriblemente especializados y, en consecuencia, terriblemente provincianos. Les habrían espantado unas imágenes de flores. Creyendo que eran kitsch. ¿Se habrían atrevido a colgar fotografías de flores en las paredes de sus elegantes viviendas? (…)

Los vanguardistas recibían de Robert permiso para colgar fotografías de lirios en el comedor, porque tan pronto como se supo que fotografiaba enculadas de puño, los lírios cobraban una segunda intención. Las flores deban pie a confidencias susurradas acerca de fotos prohibidas, y eso que por aquel entonces muy pocos habían tenido el privilegio de verlas”.

Edward Lucie-Smith.

“Las primeras obras de Robert fueron collages, pura impotencia. No lograba la fusión, esa integración deslumbradora que todo artista es, intuye y sabe. El ingrediente indispensable para que el arte se eleve del plano personal al universal. Cuando le conocí en Chelsea, el jovencisimo Mapplethorpe era creatividad en germen, no florecida. Era un tránsfuga como tantos otros, en busca de su talento. El primer Picasso y el primer Hockney poseyeron, desde el principio un talento chispeante. El primer Mapplethorpe no lanzaba destellos. Sin embargo Robert fue un caso del Síndrome de la Creatividad Adquirida. Estudiaba, lo absorbía todo, y consiguió florecer. Como formalista, alcanzó al fin la fusión artística, trascendente”.

Edward Lucie-Smith

Por lo visto Mapplethorpe no estaba muy acostumbrado a las malas críticas y llamaba a Lucie-Smith “esa mariquita asquerosa de crítico inglés”.

Por cierto, he vuelto 😉

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