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Robert Doisneau. El beso del Hôtel de Ville

 

Robert Doisneau. El beso

Robert Doisneau. El beso del Hôtel de Ville,1950.

En 1950, Doisneau buscaba material para cumplir con un encargo de la revista estadounidense America´s Life, interesada en los enamorados de París. De ahí saldrá la serie Besos y su obra más significativa: El beso del Hôtel de Ville. La fotografía muestra de forma misteriosa una pareja besándose frente al ayuntamiento de París. Muchos pensaron que era una fotografía espontánea que el autor había tomado en las calles parisinas. Sin embargo, años después se supo que la pareja estaba formada por los estudiantes de arte dramático, Françoise Bornet y Jacques Carteaud de los Cursos Simon. El artista que les haría anónimamente famosos les descubrió en un café parisiense y ambos aceptaron posar delante de su objetivo dándose un apasionado beso en mitad del tumulto de la ciudad. La foto se convirtió en un icono reconocido en todo el planeta. El trabajo recorría toda Francia y Estados Unidos con gran éxito, y le abriría las puertas en el extranjero. En 1951 expone en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Es un beso que simbolizó una multitud de cosas: el amor, París como ciudad romántica y representó una época de exaltación del sentimiento. También se convirtió en objeto que aportó jugosas ganancias: aún hoy el famoso beso vende cientos de miles de copias anuales. (…)

En 1993, “El Beso” fue llevado a juicio. Una pareja afirmaba haberse reconocido en la imagen y reclamaban su porción del pastel. Por aquel entonces, empezaron a aparecer mujeres y hombres asegurando ser los amantes de la obra y planteando demandas de derecho de imagen, aquella mentira que hacía creer que era una instantánea improvisada no pudo mantenerse. El fotógrafo ganó el juicio al presentar como prueba la serie completa de fotos tomadas en distintos puntos de París con la misma pareja. La había encontrado en un café cerca de la escuela de teatro y les había propuesto posar para la foto. Françoise Bornet, la protagonista real de la foto junto a su novio de entonces, Jacques Carteraud, decidió descubrir su secreto: quería un porcentaje de las ganancias. Otra vez Doisneau ganó en los estrados: pudo comprobar que había pagado el trabajo de Bornet y su compañero. La pareja vendió la copia de su foto que le regaló Doisneau a un coleccionista suizo que pagó por ella 155.000€ en 1992. Más tarde, reconocería el propio autor: “No es una foto fea, pero se nota que es fruto de una puesta en escena, que se besan para mi cámara.”

Del cartel de El beso se han vendido más de 500.000 ejemplares en todo el mundo.

Wikipedia

A lo mejor también te interesa:

Muere la mujer de “El beso”

Pie de foto: “La araña del amor” de Cartier-Bresson.

Pie de foto: ‘El beso’ de Vancouver

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El beso del Hôtel de Ville de Robert Doisneau.

La entrada más vista del año ha sido la noticia de la muerte de la mujer de el beso. Una entrada bastante anecdótica y a la que la mayoría de la gente ha llegado por la foto, pero habiendo traído más de 5200 visitas ella solita no podemos de dejar de hacerle un especial. Así que aquí os dejo la historia de otro beso famoso, esta vez el de Robert Doisneau. Espero que os hayan gustado los especiales. Quizás el año que viene los hagamos de las entradas más votadas. Así que ya sabéis, a votar las entradas que más os gusten 😉

El beso del Hôtel de Ville. Robert Doisneau.

En 1950, Doisneau buscaba material para cumplir con un encargo de la revista estadounidense America´s Life, interesada en los enamorados de París. De ahí saldrá la serie Besos y su obra más significativa: El beso del Hôtel de Ville. La fotografía muestra de forma misteriosa una pareja besándose frente al ayuntamiento de París. Muchos pensaron que era una fotografía espontánea que el autor había tomado en las calles parisinas. Sin embargo, años después se supo que la pareja estaba formada por los estudiantes de arte dramático, Françoise Bornet y Jacques Carteaud de los Cursos Simon. El artista que les haría anónimamente famosos les descubrió en un café parisiense y ambos aceptaron posar delante de su objetivo dándose un apasionado beso en mitad del tumulto de la ciudad. La foto se convirtió en un icono reconocido en todo el planeta. El trabajo recorría toda Francia y Estados Unidos con gran éxito, y le abriría las puertas en el extranjero. En 1951 expone en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Es un beso que simbolizó una multitud de cosas: el amor, París como ciudad romántica y representó una época de exaltación del sentimiento. También se convirtió en objeto que aportó jugosas ganancias: aún hoy el famoso beso vende cientos de miles de copias anuales. (…)

En 1993, “El Beso” fue llevado a juicio. Una pareja afirmaba haberse reconocido en la imagen y reclamaban su porción del pastel. Por aquel entonces, empezaron a aparecer mujeres y hombres asegurando ser los amantes de la obra y planteando demandas de derecho de imagen, aquella mentira que hacía creer que era una instantánea improvisada no pudo mantenerse. El fotógrafo ganó el juicio al presentar como prueba la serie completa de fotos tomadas en distintos puntos de París con la misma pareja. La había encontrado en un café cerca de la escuela de teatro y les había propuesto posar para la foto. Françoise Bornet, la protagonista real de la foto junto a su novio de entonces, Jacques Carteraud, decidió descubrir su secreto: quería un porcentaje de las ganancias. Otra vez Doisneau ganó en los estrados: pudo comprobar que había pagado el trabajo de Bornet y su compañero. La pareja vendió la copia de su foto que le regaló Doisneau a un coleccionista suizo que pagó por ella 155.000€ en 1992. Más tarde, reconocería el propio autor: “No es una foto fea, pero se nota que es fruto de una puesta en escena, que se besan para mi cámara.”

Del cartel de El beso se han vendido más de 500.000 ejemplares en todo el mundo.

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Muere la mujer de “El beso”

Pie de foto: “La araña del amor” de Cartier-Bresson.

Pie de foto: ‘El beso’ de Vancouver

Entrevista a Oliviero Toscani

La segunda entrada más vista ha sido la noticia del calendario con fotos de pubis  de Oliviero Toscani que en apenas mes y medio ha traído al blog más de 3000 visitas. Aquí os dejo la traducción de una entrevista del 2002 en la que habla de todo un poco.

¿Dónde diseñas tus proyectos?
En mi mente.

¿Para quién te gustaría diseñar algo?
Para Dios.

¿Comentas tu trabajo con otros fotógrafos?
Normalmente hablo con un granjero que vive en la casa de al lado, ordeña las vacas de una forma fantástica y hay otro tío que repara tractores. Son las personas más creativas que he conocido nunca.

¿Siempre quisiste ser fotógrafo?
No, nací artista.

Describe tu estilo como lo describiría algún buen amigo tuyo.
No tengo un estilo. Por no menos, no en el sentido en el que te refieres. Los formalistas tienen uno y también aquellos que se adaptan a los estilos. Todos somos únicos e irrepetibles. Ése es el estilo, especialmente mío.

¿Cuál es el proyecto que le ha aportado más satisfacción?
La masturbación. La masturbación es realmente agotadora, cansada.  Y las relaciones sexuales.Y cualquier frotación intestinal.

Del estudio de Ballo & Ballo a Benetton hasta tus últimos trabajos, ¿nos puedes dar una idea de la evolución de tu filosofía?
No era estudiante de mi hermana y el estudio ballo. Desde entonces, he aprendido qué no hacer: no tengas un estudio, por ejemplo. Sé libre, sé como un cuco, que pone sus huevos en muchos nidos distintos. De hecho, nunca he tenido un estudio.  Estudié en una escuela muy importante (la Hochschule für Gestaltung, en Zürich). El director era Johannes Itten, algunos de los mayores maestros de la Bauhaus fueron mis profesores… Y no tengo un estilo. Por no menos, no en el sentido en el que te refieres. Los formalistas tienen uno y también aquellos que se adaptan a los estilos.

¿Hay algún arquitecto del pasado que admires mucho?
Schindler. Rudolf Schindler era un arquitecto alemán que durante el régimen nazi abandonó Alemania y emigró a  los Estados Unidos donde hizo muchas cosas interesantes.

¿Y de los que continúan en activo, hay alguien a quien aprecies en particular?
No hay arquitectos jóvenes. Los arquitectos jóvenes no pueden ser buenos. La arquitectura comienza a los 80, cualquiera que muera antes es un farsante y un fracasado.

¿Usas las campañas de publicidad para fines humanitarios o simplemente quieres ser transgresivo?
yo no hago campañas publicitarias. Hago fotografías que compran hombres de negocios para vender sus productos. Hacen eso, y también me pagan. Digo lo que quiero decir, lo que me gusta, es lo único que puedo hacer. Piensa en un arquitecto que haga un rascacielos para Coca Cola, no está haciendolo publicidad de Coca Cola… De esa forma, todos somos sirvientes de las grandes compañías, antes éramos servidores de la cruz, después de la esvástica y ahora lo somos de la Coca Cola. Cruz, esvástica y Coca Cola son nuestros señores.

En cuanto a la esvástica, he leído en Le Monde que en Francia hay mucha controversia por el cartel que has hecho para la película de Costa Gravras titulada Amen
Elegí el título y hice el símbolo de la película que es una cruz cristiana convertida en esvástica. Durante la Segunda Guerra Mundial , desgraciadamente se mataron a muchos judíos con la colaboración de los católicos. No sirve de nada esconderse detrás de mentiras…

Se han difundido noticias que dicen que los italianos tienen miedo del desempleo, la criminalidad y la contaminación. ¿De qué tienes miedo en lo que respecta al futuro?
No puedes estar seguro si eres creativo. La creatividad está basada en la incertidumbre y la inseguridad. Así que la incertidumbre, en lo que respecta al trabajo, me va bien. La criminalidad forma parte del arte. No hay arte sin criminalidad, no emociones reales sin criminalidad. La contaminación… Creo que nos tenemos que proteger de la naturaleza. SI duermes fuera una noche muy fría, morirás. La naturaleza te mata en el acto.
… No tengo miedo del futuro, tengo miedo del pasado.

Milán, 5 de marzo del 2002. Aquí el original en inglés.

Entrevista a Henri Cartier-Bresson

Seguimos con los especiales del aniversario. La tercera entrada más vista ha sido la primera parte de la entrevista a Henri Cartier Bresson. Así que aquí tenéis la traducción de una entrevista de 1958. La ha transcrito la fotógrafa Erica McDonald y la he vuelto a encontrar en American Suburb X, que es una mina. También podéis descargárosla el audio aquí.

Para mí, la fotografía es el reconocimiento simultáneo  en una fracción de segundo del significado de un evento y la organización de las formas que le dan su propio carácter. Creo que para una vida activa, el descubrimiento de uno mismo se hace simultáneamente con el descubrimiento del mundo a nuestro alrededor, cómo éste nos moldea, y al mismo tiempo cómo también nosotros podemos influir en él. Debe de haber un equilibrio entre estos dos mundos: el interior, y el que está fuera de nosotros. Como resultado de una influencia recíproca, estos dos mundos llegan a formar uno sólo. Y ése es el mundo que debemos transmitir.

Pero esto, sólo concierne al contenido de la foto. Para mí, el contenido no se puede separar de la forma. Por forma, me refiero a una rigurosa organización geométrica de la interacción de las superficies, lineas y valores. Es sólo en esa organización donde nuestros conceptos y emociones se vuelven concretos y comunicables. En fotografía, la organización visual procede únicamente de un instinto desarrollado.

Antes que nada, me gustaría decir que es una regla que me he impuesto a mí mismo, un poco de disciplina, pero no es una norma. Es muy personal. Creo que no podemos diferenciar lo que queremos decir de la forma de decirlo.

La fotografía es un proceso mental. Tenemos que tener claro qué es lo que queremos decir. Nuestras concepciones, lo que pensamos de una situación específica, un problema concreto. La fotografía es una forma de escribirlo, de dibujarlo, de hacer bocetos de ello. Y básicamente esto se nos ofrece en la vida diaria. Tenemos que estar alerta y escoger un momento significativo. Es intuición. Es instinto.  No sabemos porqué disparamos en un momento concreto. Viene, está ahí, se nos ofrece. Tómalo. Todo está ahí, es una cuestión del azar, pero tienes que elegir y obligar a las oportunidades a venir a ti.

La parte creativa de la fotografía es muy pequeña. Un pintor se puede recrear, un escritor también, pero a nosotros se nos da, tenemos que escoger el momento, el instante decisivo, está ahí.

Cuando empecé con la fotografía en 1930 había muy pocas revistas de fotos, no había mercado. Y yo hacía fotos de aquello que me impresionaba, que me interesaba. Llevaba una especie de diario. Y sigo llevando un diario fotográfico. Y luego, empezaron las revistas y había trabajo en ellas. Tienes que trabajar para ti mismo, para expresarte. Con las revistas, estás en contacto con los sucesos importantes que ocurren en el mundo y tienes la posibilidad de hablar para un gran público.

¿Y afecta de alguna manera a su forma de enfrentarse a una historia el hecho de que sea para el gran público? ¿O sigue manteniendo sus propios preceptos, sigue siendo la misma intuición?
Es la misma intuición. Tienes que saber qué margen tienes para contar la historia para la revista pero no deberías trabajar para una revista, deberías hacerlo para ti mismo y para la historia.

Está claro que estás comunicando. Por ejemplo, has hecho muchos ensayos fotográficos en distintos países. ¿Cuando llegas a un país, vives allí durante un tiempo? ¿Intentas sentir el…?
No puedes apresurarte. Lleva un tiempo entender, tener el sentimiento de un lugar. Tienes una idea general de un país, pero cuando llegas, te das cuenta de tus ideas preconcebidas son erróneas, así que no debes forzar esas ideas que tenías. La realidad habla, así como tus impresiones. Es muy importante, la primera idea debe ser muy fresca, como la primera vez que ves la cara de alguien, tienes una impresión. Quizás más adelante te des cuenta de que estabas equivocado porque no te habías dado cuenta de algo en concreto, una sonrisa, algo… Y lo mismo ocurre con un país.

¿Nos puedes poner un ejemplo? Por ejemplo, tu trabajo en India, sobre donde en Occidente tenemos una idea muy exótica. ¿Cambió esa idea cuando llegaste y afectó a tu trabajo y a la forma de acercarte a la gente?
Es algo que te viene de dentro poco a poco, no ocurre de repente. Tienes que vivir allí, conocer a la gente, entablar relaciones. Tienes que estar al mismo nivel que la gente. no puedes llegar juzgando, tienes que acercarte a la gente, ser amable.Te tiene que gustar la gente. Puedes expresar todo lo que sientes, puedes estar horrorizado, de buen humor,… Puedes expresar todos los sentimientos.

Supongo que todo está en tu actitud, que te muestra qué elegir. ¿Haces muchas fotos, por ejemplo de un tema o esperas para…
Depende, no hay una regla. Tienes que ser sutil y flexible al mismo tiempo. Encajar exactamente.

Eres conocido por no reencuadrar tus fotos ¿quieres decir algo al respecto?
¿Sobre reencuadrar? Tienes que tener sentido de la geometría y de la relación de las formas como en cualquier medio plástico.Creo que te posicionas en un momento, luchamos en el tiempo y el espacio. Del mismo modo que escoges el momento exacto, también escoges el sitio correcto. Me acercaré o me alejaré para poner énfasis en el tema y si las relaciones, la interacción de las líneas es correcta, ahí está. Y si no es correcta no lo va a ser reencuadrando en el cuarto oscuro y haciendo todo tipo de trucos. Si una foto es mediocre, seguirá siendo mediocre. Se hace de una vez.

Washington, D.C., 1957

Bueno, supongo que volvemos a la intuición. Tiene que tenerla…
Sí. Y la técnica, la técnica no es nada abstracto, No puedes evadirla. La técnica tiene que ser algo que te ayude a expresar lo que quieres. Tienes que dominar tu método, conocer tus herramientas para decir lo que tengas que decir. Tienes que conocer tus objetivos, pero no es difícil. Se aprende muy rápido. Es como el mecanógrafo que no debe mirar al teclado, y así teclea. Pero luego, cuando sabe cómo teclear, sólo se preocupa por lo que tiene que decir. Es lo mismo. Un cocinero no pesa la sal para saber cuánta tiene que poner en una tarta. La sal que pone sirve para realzar el azúcar. Es intuición, es instinto, y es lo mismo.

Supongo que eso se puede aplicar a todas las formas de expresión, la técnica debe ser completamente asimilada.
Así lo creo. sí.

Por ejemplo, tú como fotógrafo, básicamente, lo que querrás hacer es comunicar, como cualquier artista en cualquier campo.
Sí, la comunicación ha sido algo muy importante. Quieres dar algo y saber que es bien recibido. No es reconocimiento. El éxito es peligroso, puede afectarte.

¿En qué sentido?
El éxito es tan injusto como el fracaso. Lo que es importante (se transforma en reconocimiento) Quieres dar algo y saber que alguien lo acepta. De hecho, cuando quieres a alguien, no te va a rechazar, acepta tu amor. Y para mí eso es comunicación. Dar algo que es…

Dar algo y ser correspondido.
Sí. No es reconocimiento.

¿Puedes hablar algo más sobre los aspectos técnicos de la fotografía?
No necesitamos un gran equipo. Prácticamente trabajo todo el tiempo con un 50 mm,  un objetivo muy luminoso porque nunca sé si voy a estar en una habitación oscura haciendo una foto ahora o fuera a plena luz del día en un momento. Así que…

Las cámaras compactas son importantes. Las pequeñas.
Son muy importantes. La gente apenas de da cuenta de que estás ahí.

En los viejos tiempos, tenían placas de colodión y todo eso…
Creo que con un 50mm puedes cubrir muchas cosas. A veces, especialmente para paisajes, necesitas un 90mm porque elimina todo el primer plano que no suele ser tan interesante. Pero esto no lo decides de antemano… Voy a trabajar con esta lente… No. Depende del tema. El tema te guía. El encuadre es tanto el reconocimiento de un orden geométrico, como el tema.

Es una pregunta que a veces hace la gente. ¿Cuál es tu foto favorita? Y tengo que decir que la fotografía importante es la próxima que vas a tomar. No somos comisarios de nuestro trabajo. Lo importante es el siguiente trabajo. La fotografía es una forma de vida. Para mí, mi cámara es una extensión de mi ojo. La llevo siempre conmigo. Pero todo depende de cómo vivamos, de lo que nos guste o de la actitud que tengamos hacia la vida. Lo que somos.

Henri Cartier-Bresson habla sobre la fotografía

La cuarta entrada más vista de este año ha sido la segunda parte de la entrevista con Cartier Bresson. Aquí os dejo la traducción de una transcripción de audio de 1973 que he encontrado en el genial blog American Suburb X.

Palabras de Henri Cartier-Bresson

He estado haciendo fotos desde que era muy joven. No me acuerdo de qué edad tenía. Empecé pintando y dibujando y para mí la fotografía era un medio para dibujar, eso es todo.  Un boceto inmediato hecho con la intuición que no puedes corregir. Si tienes que corregirlo, será en la siguiente foto. La vida es fluida y a veces las fotos desaparecen y no hay nada que puedas hacer. No puedes decirle a alguien “ey, por favor, sonríe de nuevo y vuelve a poner ese gesto” La vida ocurre sólo una vez, para siempre.

No me interesa documentar. Documentar es extremadamente aburrido y el periodismo… Soy muy mal reportero y fotoperiodista. Cuando hice la exposición en el Museo de Arte Moderno en el 46, Capa, que era muy cuidadoso me dijo: no debes tener la etiqueta de fotógrafo surrealista. Toda mi formación fue el surrealismo. Y aún me siento muy surrealista pero él me dijo que si te etiquetan de surrealista no vas a llegar más lejos, que no te harán un encargo y que serás como una planta de invernadero. Olvídalo, haz lo que te de la gana, pero la etiqueta debe ser fotoperiodista. Y Capa era extremadamente coherente así que no volví a mencionar el surrealismo, ésa es mi pasión privada. Y lo que quiero, lo que busco, es asunto mío. No soy un reportero. Eso es accidental, un extra. Cuando voy a algún lugar, intento hacer una foto que resuma una situación que maraville, que atraiga la mirada y que  tenga una buena relación de las formas, que para mí es esencial. Un placer visual.

Madrid, 1933.

Madrid, 1933.

Había ritmo, la forma, la cabeza cae aquí, eso va hacia allá. Hay ritmo entre los diferentes elementos. Hay un cuadrado aquí, un rectángulo y otro… ¿Ves? Esos problemas me preocupan. El mayor placer para mí es la geometría que significa estructura. No puedes ir a hacer fotos de formas y figuras, pero es un placer sensual y un placer intelectual cuando tienes todo en su sitio. Es reconocer un orden que tienes en frente. (…) La diferencia entre una foto buena y una mediocre es cuestión de milímetros una diferencia diminuta pero esencial y si tomo la foto desde allí tendrá una distribución diferente que desde allí o allí. Y realmente es un pequeña recolocación con pequeños movimientos lo que estoy haciendo. No estoy saltando de arriba a abajo. Es una relación entre tu nariz, tus ojos, la ventana de atrás y ese mi placer… Establecer esas relaciones. Y a veces no hay foto. No pasa nada, no hay foto.

El periodismo es una forma de constatar. Bueno, algunos periodistas son escritores maravillosos pero otros ponen un hecho detrás de otro y los hechos no son interesantes. Es el punto de vista sobre esos hechos lo que importa y en la fotografía es la re-evocación de esos hechos.

Las fotografías que me importan son fotos que puedo mirar durante más de dos minutos y es mucho. No  hay muchas fotos que puedas mirar una y otra vez.

Henri Matisse en su casa “Le Rêve”. Los Alpes, 1944.

Lo más difícil para mí es el retrato. Es muy difícil. Es un signo de interrogación que pones en alguien intentando contar quién es, a qué puede aspirar, cuál es el significado de su expresión… Y la diferencia entre un retrato y una instantánea es que  en el retrato la persona acepta ser fotografiada. No es como alguien que ves, lo coges en la calle y ya.

Me gusta conocer a la gente en su ambiente. Es fascinante entrar en los hogares de la gente, mirarlos… Pero debes ser como un gato, sin molestar, de puntillas como un biólogo mirando a través de su microscopio. Cuando lo estudias todo, la gente reacciona de otra manera a cuando no sabes nada e intentas poner la cámara entre la piel de alguien y su camisa, no es fácil. Y las actitudes delante de la gente son muy distintas delante de la cámara. Algunos se sienten violentos, otros tímidos, algunos odian que les hagan fotos y a otros les encanta lucirse. Pillas a la gente muy rápido. Ves a la gente desnuda a través del visor, a veces los ves haciendo un steptease y puede resultar muy embarazoso. Recuerdo que tuve que fotografiar para Vogue a una mujer muy mayor, de Boston, una mujer maravillosa. Ella me sonrió pero era ese tipo de sonrisas que no puedes devolver. Ella quería ver la foto antes de que se publicara pero le dije que lo sentía mucho, que nunca lo hacía, que era una cuestión de confianza y ella estuvo de acuerdo. Me dijo “Ay, mis arrugas” y le dije que era su encanto propio porque después de todo depende de cómo te salen.  Es verdad, es la marca que te deja la vida. Depende de cómo la gente haya vivido y todo eso queda escrito en sus caras. Después de una cierta edad, pienso que tienes la cara que te mereces.

En general, cuando hago un retrato hago algunas preguntas para ver la reacción de la gente cuando intentan hablar tan poco como sea posible, pero aún así debes establecer algún tipo de contacto. En cuanto a Matisse, estuve delante de él alrededor de hora y media en un silencio absoluto. Nos mirábamos el uno al otro a los ojos y quizás hice una foto buena (…) Fueron unas 6 fotos en hora y media y no hubo ninguna incomodidad.

Isla de Sifnos, Grecia, 1961.

A veces la gente me pregunta ¿cuántas fotos haces? ¿muchas al día? Siempre contesto que no hay una regla. A veces, como en esta foto en Grecia, vi el marco y todo y esperé a que alguien pasara e hice dos fotos, una de un cura ortodoxo con un sombrero redondo y otra a una niña. La de la niña estaba todo en relación con las otras formas mientras que la de él tenía algo más, era otra concepción y a veces no tienes una segunda oportunidad porque la gente se ha ido. Ése es el motivo por el que esta profesión crea tanta ansiedad. Porque estás siempre esperando, qué va a pasar, qué, qué? Es así todo el rato. Estás fotografiando y sí, quizás mejor así pero no debes fotografiar demasiado. Es como cuando comes o bebes demasiado, tienes que comer y beber pero no darte un atracón. Porque en el momento en el que levantas la mano el obturador quiere más y más y quizás la foto se encontraba en la mitad. Es una fracción de segundo, es un instinto. En fotografía debes ser rápido, como un animal de caza. Así la atrapas y la tomas y la gente ni siquiera lo nota. Y es precioso. Para mí, la fotografía es un placer físico. No hace falta tener mucha cabeza, sólo sensibilidad, un dedo y dos piernas. Es muy bonito cuando sientes que tu cuerpo está trabajando, lleno de aire y contactando con la naturaleza. Es precioso.

Soy extremadamente impulsivo, terriblemente impulsivo. Es una lata para mis amigos y familia. Soy un manojo de nervios pero me aprovecho de eso en la fotografía. Nunca pienso. Actúo, rápido. Tienes que olvidarte de ti mismo, tienes que ser tú mismo y olvidarte de ti mismo al mismo tiempo y así la imagen resulta mucho más fuerte. Lo que quieres y lo que ves. Tienes que implicarte completamente en lo que haces y no pensar. Las ideas son peligrosas. Tienes que pensar todo el tiempo pero cuando estás fotografiando no tienes que intentar forzar las cosas para explicar ni probar algo. No tienes que probar nada. Eso vendrá sólo.

La primera impresión es esencial, la primera vista es impactante, sorprendente. Salta hacia ti. Lo irás alimentando con tu propia vida, con tu gusto, con el bagaje intelectual que acarreas. Tus experiencias, tu amor, tu odio es un todo. Y la poesía es la esencia de todo. Hay dos elementos que están de repente en conflicto y hay una lucha entre ellos pero se da rara vez. No puedes buscarlo. Es como buscar la inspiración, todo llega enriqueciéndote a ti mismo y a tu vida. Es como decir que esperas por una buena foto. Por una foto genial… Pocas veces vas a hacer una foto genial. Tienes que ordeñar a una vaca muchas veces para tener mucha leche para poder hacer un pequeño trozo de queso. No comprendo lo que quiere decir “drásticamente nuevo” No hay ideas nuevas en el mundo, sólo cómo se disponen esas cosas.  Todo es nuevo, cada minuto es nuevo.  Me refiero a reexaminar. La vida cambia a cada minuto. El mundo se va formando cada minuto y es algo bello y trágico. Siempre hay polos y uno no puede existir sin el otro. Son estas tensiones las que siempre me han movido.

Fábrica de coches, Paris, 1959

Fábrica de coches, Paris, 1959.

Esta foto me gusta. Estaba conduciendo en Grecia, en las montañas del norte. Había un niño en la carretera que pastoreaba cabras. No sé si lo saludé o algo pero de repente empezó a andar con sus manos. Había tanto júbilo, tanta alegría en ese país yermo, en esa carretera polvorienta.

Todo es interesante si profundizas un poco, pero al mismo tiempo no puedes fotografiar todo lo que veas. Hay sitios en los que el pulso se te acelera más que en otros… Después de la guerra no sé por qué pero tenía la sensación de que era importante ir a países coloniales. ¿Qué cambios van a ocurrir allí? Es por eso por lo que estuve tres años en oriente.

Estuve en India justo cuando Gandhi murió, después de la división de India y Pakistán y es cuando hay un cambio de situación cuando hay más tensión.  He estado viviendo en la India más de un año y el problema de la demografía, de la inmensidad del país, de la gente me preocupaba mucho. Me gusta vivir en los sitios, no me gusta ir de visita. Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta.

Nehru anuncia la muerte de Gandhi, Delhi, 1948.

Pasé en China los últimos tres meses del régimen de Kuo Ming-Tang. Lo vi caerse en pedazos y estuve allí cuando llegaron los comunistas. Me quedé otros seis meses. Los chinos siempre han estado entre regímenes caóticos, severos y tiranos.  Durante siglos han pasado de uno a otro. Tuve suerte de estar allí justo durante ese cambio. Una tradición y lo que permanece de ella, una actitud revolucionaria y una nueva concepción del hombre.

Interesar a la gente con lugares lejanos, impresionarlos, deleitarlos no es difícil. Lo más complicado es hacerlo en tu propio país. Sabes demasiado sobre él, cuando es tu propio bloque, tu propia rutina es difícil salir de ahí. Cuando voy al carnicero o lugares donde voy todo el tiempo, sé demasiado pero no lo suficiente para estar lúcido. Pero tienes que tener la mente abierta, ser consciente. Por eso la gente hace unas 10 fotos buenas en su vida. Lo interesante es la constancia. Seguir trabajando. Hay que reexaminar las cosas, intentar estar más lúcido y más libre y profundizar cada vez más. La cámara es un arma. No puedes probar nada pero al mismo tiempo es un arma. No es propaganda. En absoluto. Pero es una forma de gritar cómo te sientes. Me encanta la vida, me encantan los seres humanos, pero también odio a gente.  ¿Lo ves? La cámara puede ser una pistola pero también puede ser un diván de psicoanálisis. Puede ser un cálido beso. Puede ser un libro de bocetos. Y para mi, ésa es exactamente mi forma de sentir, disfruto tomando una foto, estando presente. Es una forma de decir sí. Es como las tres últimas palabras del Ulises de Joyce, que es uno de los trabajos más tremendos que se han escrito nunca. Es sí, sí, sí. Y así es la fotografía: sí sí, sí. No hay un quizás. Todos los quizás deberían ir a la basura porque es un instante, es una presencia, un momento, está ahí. Y es un respeto, es un gozo, el tremendo placer de decir sí. Incluso si es algo que odias, ¡sí! Es una afirmación. ¡Sí!

West Germany 1952-1953.

West Germany 1952-1953.

Henri Cartier-Bresson. La fotografía como afirmación

La cuarta entrada más vista de este año ha sido la segunda parte de la entrevista con Cartier Bresson. Aquí os dejo la traducción de una transcripción de audio de 1973 que he encontrado en el genial blog American Suburb X.

Palabras de Henri Cartier-Bresson

He estado haciendo fotos desde que era muy joven. No me acuerdo de qué edad tenía. Empecé pintando y dibujando y para mí la fotografía era un medio para dibujar, eso es todo.  Un boceto inmediato hecho con la intuición que no puedes corregir. Si tienes que corregirlo, será en la siguiente foto. La vida es fluida y a veces las fotos desaparecen y no hay nada que puedas hacer. No puedes decirle a alguien “ey, por favor, sonríe de nuevo y vuelve a poner ese gesto” La vida ocurre sólo una vez, para siempre.

No me interesa documentar. Documentar es extremadamente aburrido y el periodismo… Soy muy mal reportero y fotoperiodista. Cuando hice la exposición en el Museo de Arte Moderno en el 46, Capa, que era muy cuidadoso me dijo: no debes tener la etiqueta de fotógrafo surrealista. Toda mi formación fue el surrealismo. Y aún me siento muy surrealista pero él me dijo que si te etiquetan de surrealista no vas a llegar más lejos, que no te harán un encargo y que serás como una planta de invernadero. Olvídalo, haz lo que te de la gana, pero la etiqueta debe ser fotoperiodista. Y Capa era extremadamente coherente así que no volví a mencionar el surrealismo, ésa es mi pasión privada. Y lo que quiero, lo que busco, es asunto mío. No soy un reportero. Eso es accidental, un extra. Cuando voy a algún lugar, intento hacer una foto que resuma una situación que maraville, que atraiga la mirada y que  tenga una buena relación de las formas, que para mí es esencial. Un placer visual.

Madrid, 1933.

Madrid, 1933.

Había ritmo, la forma, la cabeza cae aquí, eso va hacia allá. Hay ritmo entre los diferentes elementos. Hay un cuadrado aquí, un rectángulo y otro… ¿Ves? Esos problemas me preocupan. El mayor placer para mí es la geometría que significa estructura. No puedes ir a hacer fotos de formas y figuras, pero es un placer sensual y un placer intelectual cuando tienes todo en su sitio. Es reconocer un orden que tienes en frente. (…) La diferencia entre una foto buena y una mediocre es cuestión de milímetros una diferencia diminuta pero esencial y si tomo la foto desde allí tendrá una distribución diferente que desde allí o allí. Y realmente es un pequeña recolocación con pequeños movimientos lo que estoy haciendo. No estoy saltando de arriba a abajo. Es una relación entre tu nariz, tus ojos, la ventana de atrás y ese mi placer… Establecer esas relaciones. Y a veces no hay foto. No pasa nada, no hay foto.

El periodismo es una forma de constatar. Bueno, algunos periodistas son escritores maravillosos pero otros ponen un hecho detrás de otro y los hechos no son interesantes. Es el punto de vista sobre esos hechos lo que importa y en la fotografía es la re-evocación de esos hechos.

Las fotografías que me importan son fotos que puedo mirar durante más de dos minutos y es mucho. No  hay muchas fotos que puedas mirar una y otra vez.

Henri Matisse en su casa “Le Rêve”. Los Alpes, 1944.

Lo más difícil para mí es el retrato. Es muy difícil. Es un signo de interrogación que pones en alguien intentando contar quién es, a qué puede aspirar, cuál es el significado de su expresión… Y la diferencia entre un retrato y una instantánea es que  en el retrato la persona acepta ser fotografiada. No es como alguien que ves, lo coges en la calle y ya.

Me gusta conocer a la gente en su ambiente. Es fascinante entrar en los hogares de la gente, mirarlos… Pero debes ser como un gato, sin molestar, de puntillas como un biólogo mirando a través de su microscopio. Cuando lo estudias todo, la gente reacciona de otra manera a cuando no sabes nada e intentas poner la cámara entre la piel de alguien y su camisa, no es fácil. Y las actitudes delante de la gente son muy distintas delante de la cámara. Algunos se sienten violentos, otros tímidos, algunos odian que les hagan fotos y a otros les encanta lucirse. Pillas a la gente muy rápido. Ves a la gente desnuda a través del visor, a veces los ves haciendo un steptease y puede resultar muy embarazoso. Recuerdo que tuve que fotografiar para Vogue a una mujer muy mayor, de Boston, una mujer maravillosa. Ella me sonrió pero era ese tipo de sonrisas que no puedes devolver. Ella quería ver la foto antes de que se publicara pero le dije que lo sentía mucho, que nunca lo hacía, que era una cuestión de confianza y ella estuvo de acuerdo. Me dijo “Ay, mis arrugas” y le dije que era su encanto propio porque después de todo depende de cómo te salen.  Es verdad, es la marca que te deja la vida. Depende de cómo la gente haya vivido y todo eso queda escrito en sus caras. Después de una cierta edad, pienso que tienes la cara que te mereces.

En general, cuando hago un retrato hago algunas preguntas para ver la reacción de la gente cuando intentan hablar tan poco como sea posible, pero aún así debes establecer algún tipo de contacto. En cuanto a Matisse, estuve delante de él alrededor de hora y media en un silencio absoluto. Nos mirábamos el uno al otro a los ojos y quizás hice una foto buena (…) Fueron unas 6 fotos en hora y media y no hubo ninguna incomodidad.

Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson, Isla Sifnos, Grecia, 1961.

A veces la gente me pregunta ¿cuántas fotos haces? ¿muchas al día? Siempre contesto que no hay una regla. A veces, como en esta foto en Grecia, vi el marco y todo y esperé a que alguien pasara e hice dos fotos, una de un cura ortodoxo con un sombrero redondo y otra a una niña. La de la niña estaba todo en relación con las otras formas mientras que la de él tenía algo más, era otra concepción y a veces no tienes una segunda oportunidad porque la gente se ha ido. Ése es el motivo por el que esta profesión crea tanta ansiedad. Porque estás siempre esperando, qué va a pasar, qué, qué? Es así todo el rato. Estás fotografiando y sí, quizás mejor así pero no debes fotografiar demasiado. Es como cuando comes o bebes demasiado, tienes que comer y beber pero no darte un atracón. Porque en el momento en el que levantas la mano el obturador quiere más y más y quizás la foto se encontraba en la mitad. Es una fracción de segundo, es un instinto. En fotografía debes ser rápido, como un animal de caza. Así la atrapas y la tomas y la gente ni siquiera lo nota. Y es precioso. Para mí, la fotografía es un placer físico. No hace falta tener mucha cabeza, sólo sensibilidad, un dedo y dos piernas. Es muy bonito cuando sientes que tu cuerpo está trabajando, lleno de aire y contactando con la naturaleza. Es precioso.

Soy extremadamente impulsivo, terriblemente impulsivo. Es una lata para mis amigos y familia. Soy un manojo de nervios pero me aprovecho de eso en la fotografía. Nunca pienso. Actúo, rápido. Tienes que olvidarte de ti mismo, tienes que ser tú mismo y olvidarte de ti mismo al mismo tiempo y así la imagen resulta mucho más fuerte. Lo que quieres y lo que ves. Tienes que implicarte completamente en lo que haces y no pensar. Las ideas son peligrosas. Tienes que pensar todo el tiempo pero cuando estás fotografiando no tienes que intentar forzar las cosas para explicar ni probar algo. No tienes que probar nada. Eso vendrá sólo.

La primera impresión es esencial, la primera vista es impactante, sorprendente. Salta hacia ti. Lo irás alimentando con tu propia vida, con tu gusto, con el bagaje intelectual que acarreas. Tus experiencias, tu amor, tu odio es un todo. Y la poesía es la esencia de todo. Hay dos elementos que están de repente en conflicto y hay una lucha entre ellos pero se da rara vez. No puedes buscarlo. Es como buscar la inspiración, todo llega enriqueciéndote a ti mismo y a tu vida. Es como decir que esperas por una buena foto. Por una foto genial… Pocas veces vas a hacer una foto genial. Tienes que ordeñar a una vaca muchas veces para tener mucha leche para poder hacer un pequeño trozo de queso. No comprendo lo que quiere decir “drásticamente nuevo” No hay ideas nuevas en el mundo, sólo cómo se disponen esas cosas.  Todo es nuevo, cada minuto es nuevo.  Me refiero a reexaminar. La vida cambia a cada minuto. El mundo se va formando cada minuto y es algo bello y trágico. Siempre hay polos y uno no puede existir sin el otro. Son estas tensiones las que siempre me han movido.

Fábrica de coches, Paris, 1959

Fábrica de coches, Paris, 1959.

Esta foto me gusta. Estaba conduciendo en Grecia, en las montañas del norte. Había un niño en la carretera que pastoreaba cabras. No sé si lo saludé o algo pero de repente empezó a andar con sus manos. Había tanto júbilo, tanta alegría en ese país yermo, en esa carretera polvorienta.

Todo es interesante si profundizas un poco, pero al mismo tiempo no puedes fotografiar todo lo que veas. Hay sitios en los que el pulso se te acelera más que en otros… Después de la guerra no sé por qué pero tenía la sensación de que era importante ir a países coloniales. ¿Qué cambios van a ocurrir allí? Es por eso por lo que estuve tres años en oriente.

Estuve en India justo cuando Gandhi murió, después de la división de India y Pakistán y es cuando hay un cambio de situación cuando hay más tensión.  He estado viviendo en la India más de un año y el problema de la demografía, de la inmensidad del país, de la gente me preocupaba mucho. Me gusta vivir en los sitios, no me gusta ir de visita. Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta.

Nehru anuncia la muerte de Gandhi, Delhi, 1948.

Pasé en China los últimos tres meses del régimen de Kuo Ming-Tang. Lo vi caerse en pedazos y estuve allí cuando llegaron los comunistas. Me quedé otros seis meses. Los chinos siempre han estado entre regímenes caóticos, severos y tiranos.  Durante siglos han pasado de uno a otro. Tuve suerte de estar allí justo durante ese cambio. Una tradición y lo que permanece de ella, una actitud revolucionaria y una nueva concepción del hombre.

Interesar a la gente con lugares lejanos, impresionarlos, deleitarlos no es difícil. Lo más complicado es hacerlo en tu propio país. Sabes demasiado sobre él, cuando es tu propio bloque, tu propia rutina es difícil salir de ahí. Cuando voy al carnicero o lugares donde voy todo el tiempo, sé demasiado pero no lo suficiente para estar lúcido. Pero tienes que tener la mente abierta, ser consciente. Por eso la gente hace unas 10 fotos buenas en su vida. Lo interesante es la constancia. Seguir trabajando. Hay que reexaminar las cosas, intentar estar más lúcido y más libre y profundizar cada vez más. La cámara es un arma. No puedes probar nada pero al mismo tiempo es un arma. No es propaganda. En absoluto. Pero es una forma de gritar cómo te sientes. Me encanta la vida, me encantan los seres humanos, pero también odio a gente.  ¿Lo ves? La cámara puede ser una pistola pero también puede ser un diván de psicoanálisis. Puede ser un cálido beso. Puede ser un libro de bocetos. Y para mi, ésa es exactamente mi forma de sentir, disfruto tomando una foto, estando presente. Es una forma de decir sí. Es como las tres últimas palabras del Ulises de Joyce, que es uno de los trabajos más tremendos que se han escrito nunca. Es sí, sí, sí. Y así es la fotografía: sí sí, sí. No hay un quizás. Todos los quizás deberían ir a la basura porque es un instante, es una presencia, un momento, está ahí. Y es un respeto, es un gozo, el tremendo placer de decir sí. Incluso si es algo que odias, ¡sí! Es una afirmación. ¡Sí!

West Germany 1952-1953.

West Germany 1952-1953.

Entrevista a Joao Silva

El día 26 de Febrero cumpliremos un año en wordpress, así que para celebrarlo, esta semana vamos a hacer un especial de las 5 entradas más vistas.

En el quinto puesto está el Bang Bang Club con 2.278 visitas, así que aquí tenéis una entrevista con Joao Silva. Está hecha un año antes del accidente, en 2009.  Espero que os resulte interesante.

Joao Silva por Jerome Delay. AP.

Actuando a pesar del miedo

Greg y Leonie Marinovich, amigos de Joao Silva han creado un fondo y una web, Support Joao Silva Photojournalist, para ayudar al Señor Silva y a su familia a lo largo de la rehabilitación. Han conseguido dinero con una respuesta rotunda de las donaciones y de las ventas de copias de Silva. “No sabemos si seguirá haciendo fotos pero lo que está claro es que no podrá volver a las zonas en guerra” dicen los Marinovich. “Calculamos que no podrá trabajar en unos dos años”

Joao Silva, de 44 años, es un fotógrafo de The New York Times que fue gravemente herido el sábado (23 de Octubre de 2010) cuando pisó una mina en Afganistán. Se despertó de la anestesia en us hospital alemán el lunes. Pudo hablar con su mujer y otras personas de la habitación.

La siguiente entrevista se la hizo Michael Lamber, también fotógrafo de conflictos bélicos,  el 9 de diciembre de 2009 en Bagdad. Está trabajando en un libro sobre el fotoperiodismo y la fotografía de guerra. Esta versión resumida de su conversación comienza con Joao Silva contando su experiencia.

Nací en Lisboa. Mis padres emigraron de Portugal a África cuando era muy pequeño. Vivimos en Mozambique durante unos años. Llegó la independencia y la guerra civil era inminente, así que emigraron a Sudáfrica. Crecí allí, en la clase trabajadora. No fui a la universidad  Dejé el instituto por voluntad propia. Era un chico rebelde, no me llevaba bien con la autoridad. Dicho en pocas palabras.

¿Cómo te convertiste en fotógrafo?
Me hice fotógrafo a final de los ochenta por accidente. Un amigo estudiaba diseño gráfico. Una de sus asignaturas era fotografía. Lo acompañé un día que fue a tomar fotos. En ese momento me di cuenta de que quería ser fotógrafo.

Lo supiste inmadiatamente.
Lo supe inmediatamente. Y también super que no quería hacer fotografía de moda o de arquitectura. Sabía que quería estar en el filo de la historia. Así que de ese momento en adelante, fue fácil porque Sudáfrica estaba pasando por una transición. El apartheid del gobierno estaba llegando a su fin porque había mucha actividad política -violencia política- y era un punto de partida perfecto. Ése fue mi campo de entrenamiento. Era todo muy cercano y personal.

¿Para quién empezaste a fotografiar?
Para un pequeño periódico de la comunidad. Realmente no me centraba en nada de lo que ocurría en el distrito segregado porque era sobre todo un periódico blanco para una comunidad blanca. Pero en mi tiempo libre cubría la violencia. Pronto empecé a trabajar de freelance para Reuters. Luego, entré en el periódico sudafricano más importante y tabajé con ellos unos tres años. Después entré en A.P y The Times. Empecé a trabajar de freelance para The Times en 1996. En 2000, me hicieron contrato de fotógrafo. Fue la mejor decisión que tomé nunca. No me puedo quejar.

¿Puedes hablarnos de los años con Kevin Carter y Greg Mainovich, con los que escribiste The Bang Bang Club?

Greg fue el autor principal. Simplemente, éramos un grupo de amigos que cubría lo que pasaba en el país en ese momento. Pasábamos el tiempo juntos y vivíamos juntos. Una revista decidió hacer un artículo sobre nosotros. Ellos acuñaron el término Bang Bang Club. El Bang Bang Club nunca ha existido realmente; fue producto de la imaginación de alguien. Pero el nombre permaneció. Y ya sabes, se ha convertido en realidad en los últimos años con los trágicos eventos del suicidio de Kevin, la muerte de en combate de Ken Oosterbroek y disparo que recibió Greg.

La gente tiene una idea muy equivocada sobre lo que hacemos. De hecho, mucha gente nos ve a los fotógrafos como buitres, que vivimos del sufrimiento de la gente.

Pero ése no es el caso de la mayoría. Realmente hay una necesidad de mostrar lo que está ocurriendo. A veces lo hacemos corriendo un verdadero riesgo. Si estamos en una unidad marina o naval y ellos están recibiendo disparos, nosotros estamos recibiendo disparos. Los soldados con los que vamos nos comprenden. Pero creo que el público en general tiene una idea muy distorsionada de lo que hacemos. Es verdad que a veces somos insensibles. A veces, nos vemos obligados a pisar algunos cadáveres para hacer una foto, o charcos de sangre. Pero haciendo eso, intentamos mostrar al mundo la realidad de la situación a la que nos enfrentamos. Puede que no cambies el mundo con tus imágenes –de hecho, creo que nunca he visto una imagen que haya cambiado el mundo- pero si has cambiado la opinión de alguien, creo que ya has logrado algo.

La mayoría de los fotógrafos que conozco son profesionales realmente comprometidos. No es sólo porque quieras hacer una foto genial potencialmente ganadora del Pulitzer. Esos casos son contados.

Se te ha criticado por cubrir las milicias y también por cubrir el ejército estadounidense.
Básicamente, no puedes ganar. En 2004, cuando cubrí las milicias de Najaf, yo era un “traidor”. Cuando estoy con los soldados y algo va mal,  luego recibo muchos emails de gente que dice que me estoy aprovechando de la muerte de soldados americanos. Es muy difícil mantener a todo el mundo contento. A fin de cuentas, soy fotógrafo. Soy fotorreportero. Intento enseñar la realidad del conflicto. Si puedo hacerlo desde los dos lados del conflicto, lo haré. No soy anti-ejército en absoluto, pero te criticarán hagas lo que hagas. Tengo emails como prueba. Tengo uno de hace un par de meses de un chiflado que decía: “La próxima vez que estés en una zona en guerra, espero que te maten. Y espero que no se te haga corto”.

¿Sientes que cuando nos unimos a las tropas estadounidenses, ya no somos capaces de ser objetivos y mandar fotos duras, porque confiamos en ellos nuestra propia seguridad?
Hay una razón para eso. Si no te riges por sus normas, te van a echar y nunca vas a poder unirte a ellos de nuevo. Si un militar quiere quemarte, te quemará. Tienes que atenerte a sus normas. No es lo ideal. Pero es por un motivo.

¿Hay fotos que no mandaste porque pensaste que a los militares les molestarían?
No.

¿Piensas que el mundo a través de tus fotos tiene una idea precisa de lo que es la guerra? ¿O sientes que las fotos que mandaste imprimir no transmitían realmente lo que querías mostrar?
Esa es una pregunta tendenciosa porque implica que tenemos que mostrar nuestra propia visión de la guerra. Esa nunca debe ser nuestra motivación. Nuestro papel tendría que ser el de documentar lo que vemos, hacer la mejor foto que podamos. Ése es nuestro trabajo. Los editores tienen sus propias necesidades, su propio punto de vista y sus propios requisitos sobre una historia en particular. Ellos usarán la foto que les parezca.

No vine a esta guerra –ni a ninguna- con un plan predeterminado. La última vez que me propuse un plan podría haber sido en Sudáfrica a principios de los 90, con el fin del apartheid. Intento mantenerme frío y mostrar lo que realmente está pasando. En momentos en los que puedo mostrarlo desde todos los puntos de vista –amigos, enemigos, civiles, inocentes- entonces lo hago.

Somos seres humanos y llevamos todos nuestros pensamientos con la cámara. La cámara no flota y hace sus propias fotografías. Siempre es nuestra representación. Siempre es lo que somos, lo que vemos y lo que creemos que es importante.

¿Cómo te enfrentas al miedo? ¿O el miedo no es algo de lo que tengas que preocuparte?
Buena pregunta. Creo que toda la cuestión del miedo se exagera. En algún momento u otro, todos tenemos miedo. Lo que importa es el cómo se manifiesta ese miedo. Cuando te enfrentas a una nueva situación, hay ciertas cosas desconocidas y cierta de ansiedad relacionada con ellas. Pero una vez que estás dentro, sigues adelante. A medida que sigues adelante, te enfrentas a cada nueva incógnita. Simplemente, luchas contra ello. Si llegas a un punto en el que piensas que no puedes controlarlo más, sencillamente no sigues adelante.

El miedo es algo real. Lo que importa es actuar a pesar del miedo. No creo que nadie en este trabajo no haya tenido miedo o haya sentido una cierta ansiedad sobre lo que estaba haciendo. Ni siquiera sé cómo llamarlo, pero creo que todos lo sentimos. Es normal.

Pero para ti se trata simplemente de manejarlo.
Ni siquiera me planteo tratar de manejar el miedo. Lo veo como un mecanismo. Como una herramienta. Cuando te ataca el miedo, coges de él lo que te presenta y tomas una decisión. No es malo. Si no fuese por el miedo, podrías andar directo hacia una lluvia de balas. Nadie hace eso. El miedo te previene de hacer eso. Es capaz de funcionar y tomar decisiones mientras lo sientes. Ni siquiera lo llamaría miedo. Lo llamaría incertidumbre. Es el miedo a lo desconocido.

Te montas en un Humvee, vas a una patrulla y hay un I.E.D. (artefacto explosivo) potencial. Eso es miedo. Hay miedo a la posibilidad de que pase algo. Pero lo racionalizas, sigues adelante y lo haces. Luego, si algo va mal ¿qué pasa? ¿simplemente te paralizas o te lo tragas y haces lo que tengas que hacer a pesar de él? Si eres realmente miedoso, simplemente no te dedicas a esto. Simplemente, no vienes a Irak, no vienes a Afganistán, no vas a Liberia. No vas. Si el miedo es todo lo que eres entonces quédate en casa. Así que sí, tenemos miedo. El miedo es importante.

¿Tengo miedo cuando hay despojos humanos volando a mi alrededor? ¿Corro cuando hay despojos volando a mi alrededor? Sí. ¡Corro lo más rápido que puedo! Quizás intento tomar una foto mientras corro pero aún así sigo corriendo. Mi mente no para de pensar cuando tengo miedo.

Bagdad

Es probable que hayas fotografiado más combates que cualquier persona viva. Has arriesgado tu vida probablemente mil veces.
Eso es una exageración. Como sabes, la mayoría es monotonía –con unos cuantos momentos de  una energía insana total. Luego se acaba. Y vuelves a la vida mundana. La mayoría de lo que hacemos es un aburrimiento. Tomo las oportunidades cada día. Tomo las oportunidades cada vez que vuelvo a casa y conduzco mi moto.

Cuando no estás en Irak, ¿estás en casa haciendo carreras de motos?
Ya no hago más carreras. Sigo montando en moto y sigo llevándolas a circuitos, pero no hago carreras.  He crecido desde mi último gran accidente.

¿Dice la gente que eres un yonki de la adrenalina?
La gente disfruta haciendo puenting. La gente salta de aviones. ¿Eso no es estúpido? Por lo menos, yo tengo un motivo. No hay adrenalina en pisar cadáveres para intentar mostrar la realidad de una masacre.

¿Pero piensas que la gente considera que estamos ligeramente fuera de control?
Mucha gente está agradecida por lo que hacemos. Recibo muchos mensajes de gente diciendo que mostramos un mundo que ellos no pueden ver de primera mano.

¿Es el motivo por el que lo haces?
Antes que nada, tengo una familia a la que mantener. Pero en resumidas cuentas, siento una cierta obligación como periodista de ser testigo de estas cosas y documentar lo que pueda. Creo que el mensaje es importante. No creo siempre que el mensaje. sea importante Ni creo necesariamente que el mensaje haga bien o que cambie la mente de alguien. Pero creo que es importante.

Hay más y más guerras. No se ve el final.
No habrá un final de la guerras mientras los humanos sigamos vivos. Quizás se acabe el presupuesto para mandarnos a las guerras. De hecho, con la situación económica actual, podría llegar más bien pronto.

¿Te consideras una persona valiente?
No, no especialmente. ¿Qué es valentía? No sé de nada valiente que haya hecho aparte de meterme en una situación peligrosa para hacer fotos. Hay gente que hace cosas mucho mas heroicas de lo que nunca llegaré a hacer. He sido testigo de muchos de esas acciones, así que ¿cómo iba a pensar en mí mismo en esos términos, sabiendo que lo que he hecho ha sido fotografiar a alguien siendo realmente valiente?

¿Cuántos amigos y colegas has perdido a lo largo de los años?
Ha habido mucha gente que he conocido en algún momento. Pero si hablamos de amigos cercanos, diría que tres en combate y dos suicidios.

Probablemente conozco a 10 o 12 que han muerto, pero amigos cercanos, unos dos o tres.
Todos cruzamos nuestros caminos en algún momento. Llegas a un punto en este sector en el que todos compartimos algo, un cigarrillo o un “hey, se me ha acabado la batería. ¿Me prestas una?”

Desde luego, no quiero salir herido. Evidentemente, no quiero que me maten. Y pienso en esos poderosos procesos mentales que te ayudan a decidir qué hacer y qué no. O qué lejos deberías llegar o no forzar las cosas.  Pero no tenemos control sobre el destino dentro de un Humvee, cuando una bomba estalla en el andén de la carretera. No tienes control cuando estás cubriendo un incendio y algo cae del cielo justo a tu lado. Es muy complicado.
Realmente no hay un deseo de morir. Tengo muchas cosas por las que vivir. No se trata de tener el deseo de morir. La vida está bien; la vida está muy bien. Pero he visto tanta gente que ha sido herida que no puedo excluir la posibilidad que me llegue mi turno algún día. Puede salir mi número o puede que no salga nunca. Hay fotoperiodistas que están vivos y sanos y continúan haciendo esto saliendo ilesos.

Prisioneros en Malawi

¿Crees que seguirás cubriendo combates durante el resto de tu carrera?
No lo sé. He estado haciendo esto durante mucho tiempo. Tengo dos hijos. Cuando nació mi hija, me hice la promesa de que si algo me daba mala espina, me alejaría. Me tomé unos tres meses de vacaciones cuando nació. Después me volví a Irak de nuevo. Ya sabes que en realidad es que el 90 por cierto del tiempo no estás en combate. Los momentos de locura son muy contados.

¿Hay algún truco para mantenerse a salvo?
Todo lo que te puedo decir es: pura suerte. A Ken Oosterbroek lo mataron. Podría haber sido yo. A Greg Marinovich lo han herido otras 3 veces desde entonces. En cada ocasión, yo estaba a su lado. Siempre me las he arreglado para salir ileso. He tenido mucha mucha suerte. La verdad es que no sé si hay alguna fórmula para mantenerse a salvo.

¿Alguna vez te preocupas?
Realmente no gasto ningún tipo de energía pensando en eso. Diciendo que quiero ir a casa con mis hijos. Ésa es la cuestión. El primer premio es ir a casa. Olvídate de los premios fotográficos y todo eso. El primer premio es ir a casa.
No tenemos por qué estar aquí. Podíamos estar ganando dinero trabajando en una empresa. Ganando dinero de verdad.

Nosotros hacemos bien hasta un cierto punto. Cogemos algo del sufrimiento de la gente. Tomamos imágenes geniales, nuestros jefes nos dan golpecitos en la espalda y los medios escriben sobre nosotros. Pero al final, pagamos un precio.  La cámara no es una fortaleza. Lo sientes cuando una madre llora sobre su hijo muerto. Sientes la emoción. No puedes desconectarte de todo eso. Trabajas porque eso es lo que necesitas. Pero aún así, hay consecuencias; todavía quedan restos de emoción que se construyen en tu mente y nunca desaparecen.

El proceso real de hacer fotos es muy simple. Pero el proceso intelectual es muy complejo. La razón por la que lo hacemos es compleja. No hay forma de simplificarlo. No somos máquinas. Tienes que vivir contigo mismo después de todo. Vamos a las zonas en guerra, vemos el sufrimiento de la gente. Es casi innatural. Se ha convertido en una norma aceptada en la sociedad porque registramos la historia. Pero la mayoría de la gente me dice que no podrían hacer lo que nosotros hacemos.

¿Cómo podrías soportar hacer una foto mientras alguien sufre? La gente quiere una respuesta simple y concisa.  Pero no existe una respuesta sencilla de una sola frase. Pero uno tiene que creer que está allí por una razón mayor.

Eddie Adams

De Vietnam, está clásica foto hecha por Eddie Adams del jefe de policía disparando en la cabeza a un prisionero del Viet Cong y la de Nick Ut de la niña corriendo desnuda después de un ataque de napalm. La gente dice que no ha salido ninguna foto clásica de Irak.
Hay una sobrecarga sensorial, de eso no hay duda. La razón por la que los fotógrafos no son reconocidos es porque hay muchísimos. En  Vietnam, hubo esos momentos clave porque los medios estaban limitados. En Irak, esas imágenes icónicas simplemente desaparecen porque hoy hay una imagen icónica y mañana habrá otra.

Has hecho al menos una docena de viajes a Irak, ¿por qué sigues volviendo?
Es una buena pregunta. Las cosas han cambiado mucho. Ahora es muy difícil trabajar aquí. Pero en definitiva,  ésta es la historia y es importante que haya alguien aquí para cubrirla. Siento la obligación como fotoperiodista de estar aquí. Pero para ser sincero, ya no es tan fuerte.

¿Piensas que ésta pueda ser tu última vez?
Hace un año dije que sería la última. Para ser honesto, estuve un año fuera antes de volver. Así que ya veremos.

Afganistán es importante para mí. La primera vez que fui, fue durante la primera guerra civil, que fue hace mucho tiempo. Creo que me centré más que en Irak. He alcanzado un punto de saturación, en el sentido de que en Irak cada vez es más difícil trabajar como fotoperiodista. Realmente he intentado mostrar todo lo que era capaz en el tiempo que he estado aquí. Así que si decido no volver, podré vivir con ello.

Prisioneros en Malawi

Traducción de una entrevista publicada en Lens.

Por suerte, se recupera bien del accidente y ya vuelve a andar.

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