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Pie de foto: ‘Beso fraternal’ de Régis Blossu

Continuamos con los especiales de aniversario, la segunda entrada más compartida en las redes sociales durante este año ha sido la historia del beso durante las revueltas de Vancouver. Aquí os dejo la historia de otro beso, uno mucho más histórico.

Beso, socialismo

En 1979, se celebró el trigésimo aniversario de República Democrática Alemana (del Este). El invitado de honor fue el líder soviético Leonid Brezhnev. Cuando éste acabó su discurso, el presidente de Alemania del Este, Erich Honecker, abrió los brazos y le felicitó con un efusivo beso, ritual normal entre los camaradas socialistas, -aunque al parecer ambos fueron más efusivos de lo normal en estas circunstancias-. Había una docena de fotógrafos listos para inmortalizar el momento, pero fue Régis Blossu quien capturó a los dos hombres besándose. Numerosas revistas publicaron la imagen y Paris Match incluso le dedicó una doble página bajo el título El beso. Muchas bromas surgieron de esta anécdota incluyendo la del propio Brezhnev que diría sobre Honecker: ‘Como político es una basura… ¡Pero qué bien besa!’

En la euforia que siguió a las semanas posteriores a la caída del muro de Berlín, en 1989, numerosos artistas fueron a Ostbahnhof a pintar en la parte este del muro, entre ellos Dmitri Vrubel quien pintó una versión del famoso beso bajo el lema ‘Dios, ayúdame a sobrevivir a este fatídico amor’. Rápidamente se convirtió en la pintada más famosa del muro. Cuando en 2009, el gobierno la borró, hubo tal revuelo público que Vruvel la pintó de nuevo. Según Blossu, esta fotografía ha sido publicada en más de 500 publicaciones. Y tanto ésta como el mural de Vruvel han sido copiadas, impresas en camisetas, toallas y diversos souvenirs. Incluso un hotel de Berlín usó la imagen como logo. Recientemente, la marca Benneton también hizo su particular versión sobre este beso en la campaña Unhate.

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Rich Lam. ‘El beso’ de Vancouver

Richard Lam, Getty

Agosto de 1945, una abarrotada Times Square de Nueva York y un marine que besa apasionadamente a una enfermera. La imagen ‘Historia de un beso’ ha dado la vuelta al mundo, pero ahora más de 60 años después le ha salido una dura competidora en Vancouver (Canadá).

¿Se están besando? ¿La está socorriendo? ¿Es un montaje? ¿Cómo es posible que hubiera amor entre tanta violencia? Los graves disturbios de hace dos días en Vancouver tras la derrota del equipo de hockey de los Canucks frente a los Bruins de Boston no sólo dejaron imágenes de violencia y destrucción, sino también una imagen que ha entrado ya en la historia de los misterios.

Una joven pareja, ajena a las cargas policiales, a las porras y al gas lacrimógeno aparece tumbada en medio de una calle en lo que parece ser una apasionado beso.

La fotografía ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, pero ni siquiera su autor Rich Lam, de la agencia Getty, puede asegurar si era un beso u otra cosa.

Según cuenta ‘The Guardian’, mientras Lam intentaba tomar imágenes de los disturbios vio a la pareja: “Yo estaba a unos 20 ó 30 metros de distancia y aparecieron en medio de la calle (…) No creo que alguno de ellos estuviera herido”. Tomó varias imágenes del momento y entonces desaparecieron del encuadre de su cámara.

El fotógrafo explica cómo sucedió todo. En medio del caos, con coches ardiendo, la policía cargando contra los seguidores de los Canucks, con fuego en las casas del alrededor “me di cuenta que en medio del cordón policial yacían en la calle entre la policía antidisturbios y un espectacular incendio”.

“En un primer momento no me di cuenta y fue mi editor más tarde repasando las imágenes cuando se percató de que no era una pareja herida sino que se estaban besando”, explica el fotógrafo. Ahora bien, nadie saben quiénes son ni por qué lo hicieron.

Sin embargo, un testigo de aquella noche desmonta la teoría del beso. William ha explicado al diario ‘The Vancouver Su’n que la pareja fue golpeada por dos agentes antidisturbios: “La joven fue golpeada en la cabeza y cayó en la acera seguida de su novio”, dijo. “A ella se la veía dolorida, llorando, pero los dos agentes no les socorrieron. Además varias personas se acercaron a comprobar que estaba bien”.

Y es que la violenta noche no sólo imágenes de alterados prendiendo fuego a todo lo que pillaban o de policías cargando, la noche que vivió Vancouver dejó un sinfín de imágenes curiosas poco habituales en altercados de este tipo.

Gente posando frente a coches en llamas, jóvenes encendiéndose cigarros con el fuego de unas papeleras, hombres con las piernas de maniquíes tocando la guitarra… Vancouver se convirtió en un escáparate de arte urbano violento, donde sólo quedó el rescoldo de un beso en medio de la furia.

El Mundo.

Me encanta esta foto y esta historia. Ya se sabe quién eran los protagonistas. Se llaman Alexandra y Scott y aunque quiénes sean o cómo se llamen sea lo de menos, me han gustado mucho las declaraciones que ha hecho ella tras reconocerse en la foto:

Cuando vi la foto por primera vez pensé “No puede ser, no somos… No puedo creer que seamos nosotros”, luego la miré más despacio y me dí cuenta de que sí que éramos nosotros… Estaba intentado entender qué era lo que estaba pasando. Definitivamente, no imaginábamos lo de la foto. Cuando la ví no podía creerlo pero luego mirándola más me di cuenta de que es bastante artística y algo realmente bonito.

Atlantic Wire.

Y así es como han entrado en la historia de la fotografía.

 

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Muere la mujer de “El beso”

El beso del Hôtel de Ville de Robert Doisneau.

Pie de foto: “La araña del amor” de Cartier-Bresson.

Pie de foto: ‘El beso’ de Vancouver

Richard Lam, Getty

Agosto de 1945, una abarrotada Times Square de Nueva York y un marine que besa apasionadamente a una enfermera. La imagen ‘Historia de un beso’ ha dado la vuelta al mundo, pero ahora más de 60 años después le ha salido una dura competidora en Vancouver (Canadá).

¿Se están besando? ¿La está socorriendo? ¿Es un montaje? ¿Cómo es posible que hubiera amor entre tanta violencia? Los graves disturbios de hace dos días en Vancouver tras la derrota del equipo de hockey de los Canucks frente a los Bruins de Boston no sólo dejaron imágenes de violencia y destrucción, sino también una imagen que ha entrado ya en la historia de los misterios.

Una joven pareja, ajena a las cargas policiales, a las porras y al gas lacrimógeno aparece tumbada en medio de una calle en lo que parece ser una apasionado beso.

La fotografía ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, pero ni siquiera su autor Rich Lam, de la agencia Getty, puede asegurar si era un beso u otra cosa.

Según cuenta ‘The Guardian’, mientras Lam intentaba tomar imágenes de los disturbios vio a la pareja: “Yo estaba a unos 20 ó 30 metros de distancia y aparecieron en medio de la calle (…) No creo que alguno de ellos estuviera herido”. Tomó varias imágenes del momento y entonces desaparecieron del encuadre de su cámara.

El fotógrafo explica cómo sucedió todo. En medio del caos, con coches ardiendo, la policía cargando contra los seguidores de los Canucks, con fuego en las casas del alrededor “me di cuenta que en medio del cordón policial yacían en la calle entre la policía antidisturbios y un espectacular incendio”.

“En un primer momento no me di cuenta y fue mi editor más tarde repasando las imágenes cuando se percató de que no era una pareja herida sino que se estaban besando”, explica el fotógrafo. Ahora bien, nadie saben quiénes son ni por qué lo hicieron.

Sin embargo, un testigo de aquella noche desmonta la teoría del beso. William ha explicado al diario ‘The Vancouver Su’n que la pareja fue golpeada por dos agentes antidisturbios: “La joven fue golpeada en la cabeza y cayó en la acera seguida de su novio”, dijo. “A ella se la veía dolorida, llorando, pero los dos agentes no les socorrieron. Además varias personas se acercaron a comprobar que estaba bien”.

Y es que la violenta noche no sólo imágenes de alterados prendiendo fuego a todo lo que pillaban o de policías cargando, la noche que vivió Vancouver dejó un sinfín de imágenes curiosas poco habituales en altercados de este tipo.

Gente posando frente a coches en llamas, jóvenes encendiéndose cigarros con el fuego de unas papeleras, hombres con las piernas de maniquíes tocando la guitarra… Vancouver se convirtió en un escáparate de arte urbano violento, donde sólo quedó el rescoldo de un beso en medio de la furia.

El Mundo.

No puedo evitarlo, me encanta esta foto y esta historia. Ya se sabe quién eran los protagonistas. Se llaman Alexandra y Scott y aunque quiénes sean o cómo se llamen sea lo de menos, me han gustado mucho las declaraciones que ha hecho ella tras reconocerse en la foto:

Cuando vi la foto por primera vez pensé “No puede ser, no somos… No puedo creer que seamos nosotros”, luego la miré más despacio y me dí cuenta de que sí que éramos nosotros… Estaba intentado entender qué era lo que estaba pasando. Definitivamente, no imaginábamos lo de la foto. Cuando la ví no podía creerlo pero luego mirándola más me di cuenta de que es bastante artística y algo realmente bonito.

Atlantic Wire.

Y así es como han entrado en la historia de la fotografía.

 

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Muere la mujer de “El beso”

"El beso", Alfred Eisenstaed, 1945.

El nombre de Edith Shain no nos dice nada, pero el eufórico beso que le dio un anónimo soldado de la Marina de EE UU en Times Square para celebrar el final de la II Guerra Mundial la ha convertido en uno de los grandes iconos de la fotografía y en la protagonista del más famoso de los besos famosos. Su familia ha informado de que la enfermera ha muerto a los 91 años.

La fotografía en blanco y negro del día de la victoria, en la que Shain está vestida con su uniforme de enfermera, la tomó Alfred Eisenstaedt y se publicó en portada de la revista Life. En contra de lo que pueda parecer por lo apasionado del gesto, los protagonistas de la foto no eran pareja. “El muchacho me agarró y yo cerré los ojos. Le dejé besarme, porque había estado en la guerra, luchando por todos nosotros, y me sentí feliz de hacerlo. Después me dejó sola y me marché”, contó en numerosas ocasiones Shain. “La gente me dice que cuando yo esté en el paraíso, ellos van a recordar esta foto”, comentó por su parte Eisenstaedt, muerto en 1995.

La identidad de la mujer no se conoció hasta finales de los años setenta, cuando la propia Shain escribió al fotógrafo para decirle que ella era la protagonista del momento épico que Eisenstaedt capturó el 14 de agosto de 1945. La mujer tenía 27 años y trabajaba por aquel entonces en el Doctor’s Hospital de Nueva York. Sin embargo, la identidad de él sigue siendo un disputado misterio. Ese día, conocido como V-J Day (Victory over Japon Day), Japón se rindió a las tropas aliadas, acto que puso fin al conflicto más sangriento de la historia universal. Se anunció en el letrero luminoso del Times y, en un estallido de júbilo, la gente eufórica se tiró a las calles a celebrarlo y Eisenstaedt pudo capturar este momento, convertido en sinónimo de la felicidad y de la espontaneidad.

El beso, Victor Jorgensen, 1945.

Una curiosidad: el teniente Victor Jorgensen, fotógrafo de la Armada estadounidense, captó exactamente la misma escena desde otro ángulo, con un encuadre ligeramente distinto, y su fotografía fue publicada pocos días después en el New York Times. En esta foto no se ve el pie en alto de la enfermera, símbolo del primer beso. Eisenstaedt fue acusado en numerosas ocasiones de haber trucado y preparado la imagen, pero él siempre lo negó, una versión corroborada por la enfermera. Según el fotógrafo, se dedicó a seguir por la calle a un fogoso marinero que iba besando a toda mujer que se lo permitía. A partir de que se revelada su identidad, Shain participó en numerosos acontecimientos relacionados con la efeméride, como desfiles, ofrendas florales y memoriales en recuerdo de los caídos. (…)

Todavía sigue sin identificar el soldado que protagonizó el beso y aún hay varios veteranos soldados de la Marina, hoy octogenarios, que dicen ser el hombre que agarró por la cintura a una desconocida para besarla. (…)

El País

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