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Entrevista a Oliviero Toscani

La segunda entrada más vista ha sido la noticia del calendario con fotos de pubis  de Oliviero Toscani que en apenas mes y medio ha traído al blog más de 3000 visitas. Aquí os dejo la traducción de una entrevista del 2002 en la que habla de todo un poco.

¿Dónde diseñas tus proyectos?
En mi mente.

¿Para quién te gustaría diseñar algo?
Para Dios.

¿Comentas tu trabajo con otros fotógrafos?
Normalmente hablo con un granjero que vive en la casa de al lado, ordeña las vacas de una forma fantástica y hay otro tío que repara tractores. Son las personas más creativas que he conocido nunca.

¿Siempre quisiste ser fotógrafo?
No, nací artista.

Describe tu estilo como lo describiría algún buen amigo tuyo.
No tengo un estilo. Por no menos, no en el sentido en el que te refieres. Los formalistas tienen uno y también aquellos que se adaptan a los estilos. Todos somos únicos e irrepetibles. Ése es el estilo, especialmente mío.

¿Cuál es el proyecto que le ha aportado más satisfacción?
La masturbación. La masturbación es realmente agotadora, cansada.  Y las relaciones sexuales.Y cualquier frotación intestinal.

Del estudio de Ballo & Ballo a Benetton hasta tus últimos trabajos, ¿nos puedes dar una idea de la evolución de tu filosofía?
No era estudiante de mi hermana y el estudio ballo. Desde entonces, he aprendido qué no hacer: no tengas un estudio, por ejemplo. Sé libre, sé como un cuco, que pone sus huevos en muchos nidos distintos. De hecho, nunca he tenido un estudio.  Estudié en una escuela muy importante (la Hochschule für Gestaltung, en Zürich). El director era Johannes Itten, algunos de los mayores maestros de la Bauhaus fueron mis profesores… Y no tengo un estilo. Por no menos, no en el sentido en el que te refieres. Los formalistas tienen uno y también aquellos que se adaptan a los estilos.

¿Hay algún arquitecto del pasado que admires mucho?
Schindler. Rudolf Schindler era un arquitecto alemán que durante el régimen nazi abandonó Alemania y emigró a  los Estados Unidos donde hizo muchas cosas interesantes.

¿Y de los que continúan en activo, hay alguien a quien aprecies en particular?
No hay arquitectos jóvenes. Los arquitectos jóvenes no pueden ser buenos. La arquitectura comienza a los 80, cualquiera que muera antes es un farsante y un fracasado.

¿Usas las campañas de publicidad para fines humanitarios o simplemente quieres ser transgresivo?
yo no hago campañas publicitarias. Hago fotografías que compran hombres de negocios para vender sus productos. Hacen eso, y también me pagan. Digo lo que quiero decir, lo que me gusta, es lo único que puedo hacer. Piensa en un arquitecto que haga un rascacielos para Coca Cola, no está haciendolo publicidad de Coca Cola… De esa forma, todos somos sirvientes de las grandes compañías, antes éramos servidores de la cruz, después de la esvástica y ahora lo somos de la Coca Cola. Cruz, esvástica y Coca Cola son nuestros señores.

En cuanto a la esvástica, he leído en Le Monde que en Francia hay mucha controversia por el cartel que has hecho para la película de Costa Gravras titulada Amen
Elegí el título y hice el símbolo de la película que es una cruz cristiana convertida en esvástica. Durante la Segunda Guerra Mundial , desgraciadamente se mataron a muchos judíos con la colaboración de los católicos. No sirve de nada esconderse detrás de mentiras…

Se han difundido noticias que dicen que los italianos tienen miedo del desempleo, la criminalidad y la contaminación. ¿De qué tienes miedo en lo que respecta al futuro?
No puedes estar seguro si eres creativo. La creatividad está basada en la incertidumbre y la inseguridad. Así que la incertidumbre, en lo que respecta al trabajo, me va bien. La criminalidad forma parte del arte. No hay arte sin criminalidad, no emociones reales sin criminalidad. La contaminación… Creo que nos tenemos que proteger de la naturaleza. SI duermes fuera una noche muy fría, morirás. La naturaleza te mata en el acto.
… No tengo miedo del futuro, tengo miedo del pasado.

Milán, 5 de marzo del 2002. Aquí el original en inglés.

Martin Parr participará en la revista ‘Colors’

 

Martin Parr, sosteniendo una muñeca rosa de Albania que compró en 1989. Un souvenir comunista de su colección que ahora comparte con los lectores de Colors.

Martin Parr, coleccionista de lo bizarro

El fotógrafo se ha ganado la gloria retratando la miseria de los pobres y el derroche de los ricos. Ahora comparte su devoción por los objetos políticos con la revista Colors.

Martin Parr (Epsom, 1952) está en deuda con Margaret Thatcher. Gracias a ella comenzó su colección de parafernalia política. O, mejor dicho, gracias al odio hacia ella. “Todo empezó con un plato con su cara estampada. La detestaba, por eso lo compré. Me costaba creer que alguien coleccionara cosas relacionadas con ella, así que lo hice yo. El odio es un motor excelente, tan fuerte como la admiración, a la hora de emprender una colección”, dice desde la apacibilidad de su hogar cercano a Bristol. Al célebre fotógrafo inglés no le gusta mucho extenderse en explicaciones sobre su trabajo y no lo oculta demasiado.

El hombre que hace unos pocos años declaró que “la riqueza es la nueva pobreza” y cambió el costumbrismo de las clases bajas y medias por sus series centradas en el lujo ha descubierto recientemente al mundo su faceta de coleccionista. “Me recuerdo así desde siempre. Ser fotógrafo es, de alguna manera, convertirte en coleccionista de tu propia memoria”, argumenta. A recopilaciones infantiles de sellos, monedas, puzles, fósiles y nidos de pájaro le han sucedido otras: postales aburridas, libros de fotografía (se precia de tener una de las compilaciones más nutridas del mundo, con unos 12.000 ejemplares) o souvenirs políticos. Muchos de estos pasaron a formar parte de Parrworld, una exposición itinerante organizada hace dos años y medio. “Desgraciadamente, no hay planes para llevarla a España”, especifica. En ella destacan sus objetos propagandísticos de la huelga de mineros de 1984 en Gran Bretaña (“el yang de la Dama de Hierro”), sus 85 relojes de Sadam Husein (“algo muy difícil de encontrar en estos días”) o las Nike inspiradas en Obama. “Tengo alertas puestas en eBay sobre los temas que más me interesan”, revela.

Parr participa junto con un montón de coleccionistas anónimos en el especial sobre el tema que acaba de editar Colors, la publicación de Fabrica (propiedad de Benetton). “Es una revista que me encanta. Sencillamente, me enviaron un e-mail y dije que sí”. El fotógrafo asegura mantenerse alejado de Twitter y Facebook “porque no lo necesito. Si quiero contactar con alguien, le escribo un e-mail, y si me quieren encontrar, tengo una web estupenda”.

Y su mujer, Susie, ¿qué tiene que decir de su afán por acumular? “Oh, desde que empezó la exposición está mucho más tranquila, ya no tengo casi nada en casa”. Y en un gesto de perfecta sincronía marital, nos la pone un momento al teléfono para que explique en español el porqué de la afición de su señor esposo: “Es una debilidad humana”. Cuando salgan estas líneas, Martin Parr estará camino a St. Moritz (Suiza) para continuar compartiendo sus debilidades con la gente pudiente en la copa mundial de polo.

Borja Bas, El País.

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