Pie de foto: Sebastiao Salgado

Estuve en Kuwait en 1991. La primera Guerra del Golfo acababa de terminar, pero los pozos de petróleo seguían ardiendo. Para entrar en el país tuve que ir a Arabia Saudi y alquilar un cuatro ruedas de color arena –porque ese era el color de los coches del ejército estadounidense. Luego, para cruzar la frontera, alguien me dijo que encontrara una tarjeta del color del carnet de identidad de los soldados estadounidenses, y que la moviera de arriba abajo. Nadie me paró y pasé la frontera.

Lo que era increíble en Kuwait era la sensación de estar en un teatro gigante del tamaño del planeta, con esos pozos de petróleo ardiendo por todos lados. A veces podías estar dos o tres días sin ver la luz del sol pasando por las enormes nubes de humo negro, luego, de repente, se abría el cielo. Era bastante peligroso. Había bombas de racimo sin explotar en la arena. Un periodista y un fotógrafo murieron cuando atravesaban una mancha de petróleo y ésta salió ardiendo.

Esta fotografía es de una serie que hice con un grupo de bomberos especialistas de Canadá, que estaban luchando con un pozo de petróleo que estaba ardiendo. Apagar el fuego les llevó días, incluso tuvieron que encender un fuego más pequeño para que el lago de petróleo no se acumulara alrededor de ellos y aún así, ése no era el mayor problema. Lo peor para estos tipos fue sellar el pozo, eso sí que era el infierno. Los hombres de Sadam Hussein habían usado muchos explosivos, dejando la boca del pozo muy deformada. Como Kuwait es el punto más bajo del vasto campo de petróleo del Medio Oriente, la presión era enorme, inyectando el petróleo con un ruido de motores como un 747. Todo era completamente negro. No podías oir a nadie.

Era un lugar increíblemente peligroso para trabajar, porque el petróleo era muy ligero, como la gasolina de los coches –así que prende muy rápido y el olor es muy fuerte. En un momento dado, uno de los canadienses se acercó demasiado, inhaló mucho gas, y cayó inconsciente. Mientras tanto, estos tipos trabajaban con sus herramientas e instrumentos, sabían que si tocaban metal con metal lo suficientemente fuerte para crear una chispa, el fuego se los habría tragado. Como yo estaba haciendo fotos, a veces sí que había alguna explosión al estallar el gas a través del pozo, pero no ardía. Los bomberos ganaron mucho dinero, por supuesto, pero el trabajo era tan agotador y tan duro que unas cuantas veces vi a algunos de ellos sentarse y romper a llorar.

Trabajar en medio de todo esto era extraordinario. Uno de mis objetivos se combó por el calor, así que me quedé sólo con dos: uno de 35 y otro de 60mm. Esto me obligaba a estar muy cerca de estos tipos todo el rato. Como resultado, estaba empapado de petróleo y me sentía muy involucrado con el peligro, el ambiente, la belleza extraña y el duro trabajo que estaba ocurriendo delante de mí. La única forma de poder aguantar era llevando en un depósito de dos litros de gasolina y un rollo de papel de cocina en la bolsa de mi cámara. Echaba un poco de gasolina en un trozo de papel de cocina, me limpiaba las manos, el objetivo y la parte trasera de la cámara y volvía a entrar. Al final, después de trabajar muchos días con ellos, me sentía parte del equipo. Todos intimamos mucho.

Trabajo en historias más que en fotos individuales. Pero para mí, esta foto es especial: es una foto increíble de dos tíos intentando sellar un pozo. Están completamente cubiertos de petróleo y uno de ellos está de pie como una estatua que se ha vuelto negra con el tiempo. Me recuerda a esas imágenes que ves de la primera guerra mundial con la luz gris de Verdún. En el momento que la hice, supe que sería buena. Al mismo tiempo, estaba muy asustado. Tenía la boca seca. Esa noche, cuando volví a mi hotel en Ciudad de Kuwait, noté que tenía tensa la mandíbula y que me dolían las encías de apretar los dientes todo el día. Pero tenía que estar allí para hacer esas fotos. Sabía que estaba siendo testigo de cosas poderosas y extraordinarias que no volverían a pasar.

Guardian.

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  1. Muy buena nota! es interesante enterarse de primera fuente como ingresaban los fotógrafos, en especial Salgado para cubrir semejante guerra en una época que marcó un punto de inflexión en el tratamiento de las imágenes de guerra lideradas por CNN.
    Recuerdo que en la facultad de periodismo de La Plata (Argentina) estudiamos y reflexionamos con gran profundidad sobre estos fenómenos mediáticos. A partir de esta guerra, el día a día estaba en tu casa a través de CNN.Enhorabuena al blog!!

    • Me alegro de que te guste, Marcelo. Yo la verdad es que era un poco pequeña por aquella época para fijarme en el trato mediático de las guerras :p pero me ha resultado interesante el conocer el trabajo por el que tenían que pasar aquellos bomberos y el mismo Salgado para obtener aquellas fotos. Al verlas nunca me daba la sensación de ser algo tan duro como explica arriba.

      En fin, un saludo y bienvenido 😉

    • Elena
    • 12/08/10

    Esta página es una maravilla. Muchas gracias y enhorabuena por tu trabajo

    • Tú sí que eres una maravilla, ¡bombón!

  2. Recuerdo bien esta foto porque la utilizó para anunciar película T-Max

    • Anda, mira, pues eso no lo sabía.

    • christian
    • 2/06/11

    que buena foto!!!!!!!!!!

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