‘Robert Mapplethorpe. El fotógrafo del escándalo’ por Jack Fritscher.

“Éste es el recuerdo, no una biografía del fotógrafo Robert Mapplethorpe. Es una historia detectivesca contada en un confesionario. Durante casi treinta años he venido guardando notas, cartas, fotografías, recensiones y anotaciones de diario sobre este artista, el más obtinado de todos. Antes de conocernos Robert y yo vivíamos vidas paralelas. Yo le ayudé a crearse a sí mismo. Yo empecé a escribir sobre Robert en 1977, antes de que el Imperio de la Kultura supiese siquiera pronunciar correctamente Mapplethorpe“.

Con esta prepotencia empieza Jack Fisher el libro, así ya os podeis imaginar los aires de grandeza que desparrama en las 371 páginas que lo componen.

Está compuesto de una serie de artículos publicados en distintos medios. Hay algunas entrevistas con personas que lo conocieron y trabajaron con él. Además, no debemos de olvidar que Fritscher fue uno de sus amantes, amigos y confidentes por lo que podemos tener cierta confianza en que el dibujo que se nos hace del fotógrafo es bastante acertado.

Aquí os dejo aquí algunas citas que merecen la pena.

“Desperté y allí estaba Patti -decía Robert-. Nuestras almas se reconocieron al instante. Nuestros cuerpos eran gemelos. La conocía sin habernos encontrado antes”.

Fue en el año 1966, cuando Mapplethorpe era un auténtico desconocido y Patti Smith empezaba a ser conocida en la cultura underground. Desde entonces, se convertirían en uña y carne. Patti fue su musa y compañera hasta que declaró públicamente su homosexualidad.

“Allá por los años sesenta los coleccionistas neoyorkinos eran terriblemente arrogantes, terriblemente especializados y, en consecuencia, terriblemente provincianos. Les habrían espantado unas imágenes de flores. Creyendo que eran kitsch. ¿Se habrían atrevido a colgar fotografías de flores en las paredes de sus elegantes viviendas? (…)

Los vanguardistas recibían de Robert permiso para colgar fotografías de lirios en el comedor, porque tan pronto como se supo que fotografiaba enculadas de puño, los lírios cobraban una segunda intención. Las flores deban pie a confidencias susurradas acerca de fotos prohibidas, y eso que por aquel entonces muy pocos habían tenido el privilegio de verlas”.

Edward Lucie-Smith.

“Las primeras obras de Robert fueron collages, pura impotencia. No lograba la fusión, esa integración deslumbradora que todo artista es, intuye y sabe. El ingrediente indispensable para que el arte se eleve del plano personal al universal. Cuando le conocí en Chelsea, el jovencisimo Mapplethorpe era creatividad en germen, no florecida. Era un tránsfuga como tantos otros, en busca de su talento. El primer Picasso y el primer Hockney poseyeron, desde el principio un talento chispeante. El primer Mapplethorpe no lanzaba destellos. Sin embargo Robert fue un caso del Síndrome de la Creatividad Adquirida. Estudiaba, lo absorbía todo, y consiguió florecer. Como formalista, alcanzó al fin la fusión artística, trascendente”.

Edward Lucie-Smith

Por lo visto Mapplethorpe no estaba muy acostumbrado a las malas críticas y llamaba a Lucie-Smith “esa mariquita asquerosa de crítico inglés”.

Por cierto, he vuelto 😉

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